Part 5 Prado Museum – Goya y Lucientes, Francisco de -- El albañil borracho
На эту операцию может потребоваться несколько секунд.
Информация появится в новом окне,
если открытие новых окон не запрещено в настройках вашего браузера.
Для работы с коллекциями – пожалуйста, войдите в аккаунт (abrir en nueva ventana).
Поделиться ссылкой в соцсетях:
No se puede comentar Por qué?
La paleta cromática es deliberadamente limitada: tonos terrosos dominan la vestimenta de los personajes y el entorno, contrastando con el cielo azul pálido que se vislumbra en la parte superior del cuadro. Esta restricción tonal contribuye a una atmósfera de crudeza y desolación. La pincelada es suelta y rápida, otorgando a la obra un carácter espontáneo y casi inacabado, lo cual refuerza la impresión de capturar un momento fugaz y sin artificios.
Más allá de la representación literal de dos hombres cargando a otro, el cuadro sugiere una reflexión sobre la vulnerabilidad humana y las cargas que soportamos, tanto físicas como metafóricas. La figura central, inerte y dependiente, podría interpretarse como símbolo de debilidad o incluso de opresión. Los dos hombres que lo sostienen encarnan la responsabilidad y el deber, aunque su postura y expresión sugieren una carga pesada, no solo en sentido literal sino también emocional.
El contexto constructivo añade otra capa de significado. La construcción, incompleta e inestable, podría aludir a la fragilidad de la existencia o a los proyectos humanos que se ven interrumpidos por circunstancias imprevistas. El hecho de que el hombre cargado sea un albañil (lo sugiere su vestimenta) introduce una dimensión social: el trabajo duro y las penurias del oficio, así como la posible explotación laboral que lo acompaña.
En definitiva, esta pintura no es simplemente una representación anecdótica; se trata de una indagación sobre la condición humana, marcada por la dependencia, la responsabilidad y la precariedad, todo ello expresado a través de un lenguaje visual sobrio y directo. La ausencia de idealización y la crudeza del tratamiento pictórico invitan al espectador a una reflexión profunda sobre los aspectos menos gloriosos de la vida cotidiana.