Part 5 Prado Museum – Borrassa, Luis -- San Hipólito repone la pierna al boyero Pedro
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En primer plano, un hombre yacente, aparentemente víctima de algún accidente o enfermedad, presenta una pierna amputada sobre una sábana blanca. Un personaje barbudo, vestido con ropas que sugieren una posición de autoridad o santidad, se inclina sobre él, sosteniendo la extremidad perdida. La expresión del hombre herido es de resignación y dolor, mientras que el rostro del sanador denota concentración y un gesto casi mecánico en su acción.
La paleta cromática se centra en tonos cálidos: rojos intensos en las vestimentas del hombre enfermo, ocres y dorados en los halos y la arquitectura, contrastando con el blanco de la sábana y la tez pálida de los personajes. Esta combinación contribuye a una atmósfera de solemnidad y misterio.
En el plano superior, se despliegan tres figuras femeninas rodeadas de un resplandor dorado. La figura central, presumiblemente la Virgen María, sostiene en sus brazos a un niño pequeño, posiblemente Jesús. Las otras dos figuras, también con halos, parecen ser santas o ángeles, observando la escena inferior con una expresión de compasión y benevolencia.
La arquitectura que sirve de telón de fondo es de estilo gótico tardío, con arcos apuntados y detalles ornamentales dorados. Esta estructura no solo delimita el espacio pictórico sino que también refuerza la idea de un lugar sagrado, un ámbito divino donde se produce el milagro.
Subtextualmente, la pintura parece explorar temas como la fe, la curación divina y el sufrimiento humano. La amputación de la pierna puede interpretarse como una metáfora de la pérdida, tanto física como espiritual, mientras que la acción del sanador simboliza la restauración y la esperanza. La presencia de las figuras celestiales sugiere la intervención divina en los asuntos humanos, ofreciendo consuelo y redención a través de la fe. El gesto casi rutinario del sanador podría interpretarse como una reflexión sobre la naturaleza de la gracia y el milagro, sugiriendo que incluso lo extraordinario puede integrarse en un orden cósmico más amplio. La composición general transmite una sensación de devoción y reverencia, invitando a la contemplación y a la reflexión sobre los misterios de la fe.