Part 5 Prado Museum – Esquivel y Suárez de Urbina, Antonio María -- La caída de Luzbel
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En primer plano, una figura caída domina la parte inferior del lienzo. Su postura es de derrota absoluta; el cuerpo se retuerce en una expresión de dolor y desesperación. La anatomía está representada con un realismo notable, aunque idealizado, enfatizando la musculatura y la tensión física. El color predominante en esta figura es un azul violáceo, que sugiere melancolía, decadencia e incluso corrupción. Las alas extendidas, parcialmente desplegadas, parecen intentar elevarse, pero están atrapadas en una dinámica descendente.
Sobre él, se alza una figura angelical, irradiando luz y serenidad. La posición es de triunfo; el ángel pisa sobre la figura caída con firmeza, su mirada dirigida hacia arriba, como si contemplara un poder superior. La palidez de su piel contrasta fuertemente con los tonos oscuros del personaje inferior, simbolizando pureza e incorruptibilidad. Sus alas, amplias y majestuosas, se extienden en una disposición simétrica que transmite orden y control. La mano derecha está levantada en un gesto de afirmación o bendición, mientras que la izquierda reposa sobre el pecho, posiblemente indicando devoción o compasión.
La iluminación es fundamental para la interpretación de la obra. Un foco luminoso incide directamente sobre las figuras principales, creando fuertes contrastes de claroscuro y acentuando su volumen. Esta técnica no solo realza la belleza física de los personajes, sino que también contribuye a la atmósfera dramática y simbólica de la escena.
Subtextualmente, la pintura parece explorar temas universales como el bien contra el mal, la redención y la caída del orgullo. La figura caída puede interpretarse como una alegoría de la rebelión y sus consecuencias, mientras que el ángel representa la justicia divina y la esperanza. La composición, con su clara división entre luz y oscuridad, sugiere una lucha cósmica entre fuerzas opuestas, un conflicto inherente a la condición humana. El gesto del ángel, a la vez triunfal y compasivo, introduce una complejidad moral que invita a la reflexión sobre la naturaleza de la victoria y el perdón. La ausencia de un contexto narrativo explícito permite múltiples interpretaciones, enriqueciendo así el significado de la obra.