Part 5 Prado Museum – Tiepolo, Giambattista -- Estigmatización de San Francisco
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Aquí se observa una composición vertical que narra un episodio de intensa espiritualidad y sufrimiento. La escena central presenta a una figura masculina arrodillada sobre un lecho de paja, envuelta en un hábito religioso oscuro. Su rostro, marcado por la angustia y el éxtasis, está inclinado hacia abajo, como sumido en una profunda contemplación o dolor. Una mano angelical lo sostiene con ternura, mientras que la otra parece impartirle una especie de marca o estigma visible en su cuerpo.
El ángel, representado con una belleza idealizada y un halo luminoso, irradia una serenidad contrastante con el sufrimiento del hombre. Su posición sugiere consuelo y guía divina, pero también implica una intervención trascendental en la experiencia humana. La luz que emana de él ilumina parcialmente al hombre, acentuando su expresión de dolor y devoción.
El fondo se abre a un paisaje agreste, dominado por un ciprés imponente que se eleva hacia el cielo. Este árbol, tradicionalmente asociado con la muerte y el duelo, añade una dimensión melancólica a la escena. En la parte superior del cuadro, un segundo ángel aparece dentro de un círculo luminoso, observando la acción desde una posición superior, casi como un testigo celestial.
En primer plano, sobre el lecho de paja, se encuentran objetos simbólicos: un libro abierto y un cráneo humano. El libro podría representar la palabra divina o el conocimiento religioso, mientras que el cráneo es un memento mori, un recordatorio de la mortalidad y la fugacidad de la vida terrenal. Un báculo, apoyado sobre el suelo, sugiere una figura errante, un peregrino en busca de la verdad espiritual.
La pintura transmite una profunda reflexión sobre la fe, el sacrificio y la redención. El estigma, como signo divino, implica una unión mística con Cristo, pero también conlleva sufrimiento y dolor. La composición vertical enfatiza la conexión entre lo terrenal y lo celestial, sugiriendo que la experiencia humana más intensa es aquella que trasciende los límites de la existencia material. Se percibe un intento de representar no solo un evento histórico o legendario, sino una condición espiritual profunda, accesible a través del sufrimiento y la devoción. La paleta de colores, con tonos oscuros contrastados por destellos de luz dorada, contribuye a crear una atmósfera de solemnidad y misterio.