Part 5 Prado Museum – Sevilla y Romero, Juan de -- El rico epulón y el pobre Lázaro
На эту операцию может потребоваться несколько секунд.
Информация появится в новом окне,
если открытие новых окон не запрещено в настройках вашего браузера.
Для работы с коллекциями – пожалуйста, войдите в аккаунт (abrir en nueva ventana).
Поделиться ссылкой в соцсетях:
No se puede comentar Por qué?
En marcado contraste con esta escena de prosperidad, a la derecha se presenta una figura desamparada, tendida sobre un suelo más austero. Su desnudez acentúa su vulnerabilidad y sufrimiento. Un hombre, vestido con ropas sencillas y portando un báculo, le extiende una mano en gesto ambiguo: ¿ofrece ayuda o simplemente observa la miseria ajena? La luz que ilumina a este personaje es más tenue, casi espectral, enfatizando su aislamiento y desolación. La mirada de los comensales se dirige hacia él, pero no hay indicio de compasión en sus rostros; más bien, una mezcla de indiferencia o curiosidad morbosa.
El autor ha dispuesto estos dos mundos opuestos para generar una tensión dramática palpable. La composición es asimétrica, con el grupo del banquete ocupando la mayor parte del espacio y relegando a la figura desamparada al margen. Esta disposición visual refuerza la idea de desigualdad social y la indiferencia ante el sufrimiento ajeno. La arquitectura que enmarca la escena, con sus columnas ornamentadas y su balcón abierto a un paisaje idealizado, subraya aún más la artificialidad del mundo de los ricos y la distancia entre ellos y la realidad del pobre.
El uso de la luz es fundamental para transmitir el mensaje central de la obra. La iluminación dorada que baña al grupo del banquete contrasta con la penumbra que envuelve a la figura desamparada, creando una clara dicotomía entre abundancia y privación. La paleta de colores es rica y vibrante en el lado izquierdo, mientras que se vuelve más apagada y sombría en el derecho.
En definitiva, esta pintura plantea una reflexión sobre la justicia social, la compasión y las consecuencias del materialismo. El contraste entre la opulencia y la miseria no solo es visual, sino también moral, invitando al espectador a cuestionar su propia posición frente a la desigualdad.