Part 5 Prado Museum – Beaubrun, Charles; Beaubrun, Henry -- María Teresa de Austria y el Gran Delfín de Francia
На эту операцию может потребоваться несколько секунд.
Информация появится в новом окне,
если открытие новых окон не запрещено в настройках вашего браузера.
Для работы с коллекциями – пожалуйста, войдите в аккаунт (abrir en nueva ventana).
Поделиться ссылкой в соцсетях:
No se puede comentar Por qué?
La indumentaria es sumamente elaborada: un vestido de corte barroco, profusamente decorado con bordados dorados sobre un fondo oscuro, acentúa la riqueza y el estatus social de la retratada. El uso del negro en los encajes del cuello y las mangas, junto con el guante que cubre una mano, refuerza la formalidad de la escena y sugiere un protocolo muy marcado. La peluca alta, adornada con plumas rojas, es característica de la moda cortesana de la época.
El niño, situado a su derecha y ligeramente detrás, parece imitar la postura solemne de la mujer adulta. Su atuendo, aunque igualmente lujoso, se presenta en tonos más cálidos, con predominio del dorado y el naranja, lo que podría simbolizar la juventud y la promesa de un futuro próspero. El cetro que sostiene en su mano es un claro indicativo de su posible destino como heredero al trono.
El fondo, aunque difuminado, revela un paisaje idealizado con columnas clásicas y una extensión boscosa que se pierde en la distancia. Esta composición arquitectónica y natural busca evocar un ambiente de grandeza y estabilidad, reforzando el mensaje de poder y legitimidad asociado a los personajes representados. La luz tenue del exterior contrasta con la oscuridad del espacio inmediato, creando una atmósfera teatral que enfatiza la importancia de la escena.
Subrepticiamente, se percibe una tensión entre la ostentación material y la expresión facial contenida de la mujer. Esta dualidad podría sugerir una carga emocional oculta, quizás relacionada con las responsabilidades inherentes a su posición o con un sentimiento de aislamiento dentro del rígido marco cortesano. La presencia del niño, aunque aparentemente inocente, también puede interpretarse como una representación simbólica de la continuidad dinástica y el peso de las expectativas que recaen sobre él. En definitiva, la obra trasciende la mera representación física para ofrecer una reflexión sutil sobre el poder, la tradición y los roles sociales en un contexto histórico específico.