Silvester Shedrin – Veranda entwined with grapes
Ubicación: The State Tretyakov Gallery, Moscow (Государственная Третьяковская галерея).
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En esta obra, el autor presenta una escena cotidiana que se desarrolla bajo un porche cubierto de parras frondosas y cargadas de uvas. La arquitectura del lugar sugiere una construcción rústica, posiblemente en una región costera mediterránea, evidenciado por las columnas de piedra tosca y la vista al mar que se abre entre ellas.
Se distinguen cinco figuras humanas. Tres de ellos –un hombre adulto y dos niños– están sentados conversando; el hombre parece relatar algo a los jóvenes, quienes le prestan atención con interés. A un lado, una mujer joven, vestida con un atuendo colorido, se encuentra de pie, posiblemente ocupada en alguna tarea doméstica o esperando su turno para participar en la conversación. Más alejado, apoyado contra una pared y junto a un burro atado, otro individuo permanece recostado, aparentando estar descansando o sumido en sus propios pensamientos.
La luz del sol se filtra entre las hojas de la parra, creando un juego de sombras que acentúa el volumen de los personajes y la textura de la piedra. El suelo del porche está cubierto de objetos diversos: cestas llenas de uvas, herramientas agrícolas y otros enseres cotidianos, lo cual sugiere una actividad relacionada con la cosecha o el procesamiento de la fruta.
La composición general transmite una sensación de calma y tranquilidad. La escena evoca un ambiente familiar y acogedor, donde las relaciones interpersonales y el trabajo manual son elementos centrales de la vida cotidiana. Sin embargo, se puede percibir también una sutil diferencia social entre los personajes; el hombre adulto parece tener un rol más activo y dominante en la conversación, mientras que los niños y la mujer asumen posturas más pasivas. La figura recostada, aislada del grupo principal, podría representar a alguien marginado o desocupado.
La presencia de la naturaleza –la parra exuberante, el mar distante– contrasta con la arquitectura humana, sugiriendo una relación armónica entre el hombre y su entorno. El cuadro parece ser un reflejo de la vida rural y las costumbres tradicionales de una comunidad costera, donde el trabajo agrícola y los vínculos familiares son valores fundamentales.