Silvester Shedrin – Small Harbor in Sorrento
Ubicación: The State Tretyakov Gallery, Moscow (Государственная Третьяковская галерея).
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La luz es un elemento crucial. Proviene de una fuente lateral izquierda, iluminando parcialmente la escena y creando contrastes sutiles en los tonos tierra y azules del agua. Esta iluminación resalta las texturas de la piedra, la madera de los barcos y la ropa de las figuras humanas. El cielo, con sus nubes dispersas, contribuye a la atmósfera serena y diáfana.
En el primer plano, un grupo heterogéneo de personas se agrupa en la playa: pescadores, niños, mujeres vestidas con ropas tradicionales que sugieren una vida sencilla y arraigada al lugar. La interacción entre ellos es mínima; parecen absortos en sus propias actividades o contemplando el mar. Un hombre rema en un pequeño bote, mientras otros se acercan a la orilla. La disposición de las figuras no es casual; contribuye a la sensación de movimiento y vitalidad dentro del espacio limitado de la playa.
El agua, representada con pinceladas sueltas que sugieren reflejos y movimiento, ocupa una parte significativa de la composición. Se distinguen embarcaciones de pesca a lo lejos, indicando la importancia de esta actividad económica para la comunidad. La costa rocosa, abrupta y cubierta de vegetación, sirve como telón de fondo imponente. Sobre ella se alza un poblado con edificios apiñados unos sobre otros, aferrados a la ladera. La arquitectura es sencilla, funcional, adaptada al terreno accidentado.
Más allá de una mera representación paisajística, esta pintura sugiere una reflexión sobre la vida cotidiana en un entorno rural y costero. La quietud del mar contrasta con la actividad humana, creando una tensión sutil que invita a la contemplación. La escena evoca una sensación de paz y armonía, pero también de aislamiento y dependencia de los recursos naturales. El autor parece interesado en capturar no solo el aspecto visual del lugar, sino también su atmósfera y el espíritu de sus habitantes. La ausencia de elementos dramáticos o conflictivos refuerza la impresión de un mundo sencillo y equilibrado, donde las rutinas diarias se desarrollan en consonancia con el ritmo de la naturaleza.