Roger Garland – Onyx
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En el primer plano, una estructura arquitectónica imponente se eleva desde un terreno rocoso y accidentado. Esta construcción, con su arco adintelado y sus detalles ornamentales, parece evocar una fortaleza o templo abandonado, anclado en un paisaje agreste. La perspectiva es forzada, otorgando a la edificación una monumentalidad que desborda el plano pictórico.
Sobre esta estructura se alzan dos figuras híbridas: cuerpos de león con alas extendidas y cabezas humanas. Estas criaturas, de color negro intenso, parecen custodiar la construcción, proyectando una sensación de poder y vigilancia. Su postura es dinámica, como si estuvieran a punto de emprender el vuelo, lo que añade un elemento de tensión y movimiento a la composición.
En el cielo, se distingue la silueta de una embarcación con velas desplegadas, navegando hacia un destino desconocido. La figura femenina al timón, vestida de blanco, parece observar la escena desde una distancia segura, como si fuera una espectadora privilegiada de este evento extraordinario.
El paisaje que se extiende en la base de la estructura arquitectónica es igualmente sugestivo. Un valle profundo y brumoso se pierde entre las sombras, mientras que árboles con follaje otoñal sugieren un ciclo de decadencia y renovación. La presencia de esta vegetación, contrastando con la frialdad de la arquitectura y las figuras míticas, introduce una nota de melancolía y transitoriedad.
La pintura parece explorar temas relacionados con el poder, la vigilancia, el viaje y la dualidad entre lo terrenal y lo celestial. Las criaturas aladas podrían representar fuerzas ancestrales o guardianes de un conocimiento oculto. La embarcación simboliza la búsqueda de nuevos horizontes y la superación de los límites impuestos por el mundo material. El paisaje agreste y la arquitectura abandonada sugieren una reflexión sobre la fragilidad del poder humano y la inevitabilidad del cambio. En definitiva, se trata de una obra que invita a la contemplación y a la interpretación personal, dejando al espectador la tarea de desentrañar sus múltiples capas de significado.