Yuri Gorbachev – Three Angels
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Las figuras angelicales están representadas con rostros serenos y expresivos, envueltos en vestimentas elaboradas que exhiben una paleta vibrante de colores: verdes esmeralda, rojos intensos y ocres dorados. Sus alas, también delineadas con precisión, se extienden hacia atrás, contribuyendo a la sensación de trascendencia y elevación espiritual. Cada uno sostiene un objeto distinto; uno parece sostener una vara o cetro, otro una especie de instrumento musical, y el tercero, algo que recuerda a una antorcha o lámpara.
La mesa sobre la que se encuentran las figuras es el punto focal del conjunto. Está cubierta con un manto púrpura, cuyo tejido se representa con un detalle minucioso. Sobre ella, se disponen diversos objetos: copas de vino, frutas (uvas y otras indefinidas), y una bandeja con lo que parecen ser panes o pasteles. La abundancia de alimentos sugiere una celebración, un banquete, o quizás una representación simbólica de la provisión divina.
El uso del dorado como fondo no solo intensifica el brillo general de la obra, sino que también evoca una atmósfera celestial y sagrada. La composición se presenta con una marcada simetría, reforzando la sensación de orden divino y armonía cósmica. La disposición vertical de los elementos – las figuras angelicales, el árbol, la estructura arquitectónica – contrasta con la horizontalidad de la mesa, creando un equilibrio visual que invita a la contemplación.
Subtextualmente, la pintura podría interpretarse como una alegoría sobre la gracia divina, la comunión espiritual y la abundancia de bendiciones. La presencia del árbol frutal puede simbolizar la fertilidad, el conocimiento o incluso la vida eterna. La mesa con sus ofrendas sugiere un acto de hospitalidad celestial, una invitación a compartir en la plenitud de lo divino. El contraste entre los colores vibrantes y el fondo dorado crea una tensión visual que refuerza la idea de una realidad trascendente, más allá del mundo terrenal. La formalidad de las figuras y la composición sugieren una reverencia y un respeto profundo hacia lo sagrado.