Jacques Courtois (school of) – Battle scene
Ubicación: Academy Carrara (Accademia Carrara), Bergamo.
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La paleta cromática es dominada por tonos terrosos: ocres, marrones y grises, que acentúan la atmósfera de violencia y desolación. Sin embargo, destellos de color –el rojo del estandarte ondeando al fondo, los reflejos dorados en las armaduras– rompen con esta monotonía, atrayendo la atención sobre puntos clave de la acción. La luz es teatral, enfocándose selectivamente sobre algunas figuras y dejando otras sumidas en una penumbra que sugiere la muerte y el sufrimiento.
En primer plano, se aprecia un despliegue de cuerpos inertes, algunos cubiertos por harapos, otros con las extremidades retorcidas en posiciones antinaturales. Esta acumulación de cadáveres no solo sirve para ilustrar la brutalidad del combate, sino también para evocar una reflexión sobre la fragilidad de la vida y la vanidad de la guerra.
En el extremo izquierdo, un personaje solitario observa la escena desde una posición elevada. Su figura, envuelta en ropajes oscuros, parece actuar como un espectador imparcial, quizás personificando a la Muerte o al Tiempo, testigos silenciosos del drama que se desarrolla ante ellos. Su presencia introduce una dimensión moral y filosófica a la pintura.
El fondo está difuminado por una densa capa de humo y nubes tormentosas, lo que contribuye a crear una sensación de opresión y caos. Se intuyen barcos en el horizonte, sugiriendo que la batalla se extiende más allá del espacio representado, implicando un conflicto mayor y posiblemente indefinido.
La pintura no busca glorificar la guerra, sino más bien mostrar su crudeza y sus consecuencias devastadoras. El artista parece interesado en explorar la psicología de los combatientes, retratándolos como víctimas atrapadas en una maquinaria bélica que les supera. La ausencia de héroes idealizados y la prevalencia del sufrimiento humano sugieren una crítica implícita a la violencia y un llamado a la reflexión sobre el costo de la ambición y el poder. La composición dinámica y el tratamiento dramático de la luz contribuyen a generar una experiencia emocional intensa en el espectador, invitándolo a confrontar la realidad brutal de la guerra.