Sir Godfrey Kneller – Portrait of William III (1650-1702), of Orange
Ubicación: Bank of England, London, UK
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La vestimenta es rica y elaborada: un manto azul oscuro adornado con bordados dorados que sugieren un estatus regio o noble. Debajo del manto se distingue un jubón igualmente lujoso, con detalles ornamentales en oro y posiblemente piedras preciosas. Los zapatos, de color dorado, completan el conjunto, acentuando la opulencia de la representación. El cabello, largo y rizado, está peinado con una complejidad que denota cuidado y refinamiento.
La paleta cromática es dominada por tonos oscuros: negros, azules profundos y dorados intensos. Esta elección contribuye a crear un ambiente de gravedad y formalidad. La luz incide sobre el rostro y la vestimenta del retratado, resaltando los detalles y enfatizando su presencia imponente. El fondo, oscuro y difuso, concentra la atención en la figura central, eliminando distracciones innecesarias.
A la derecha, parcialmente visible tras una cortina de un rojo intenso, se aprecia una corona sobre un cojín. Este elemento es crucial para comprender el significado del retrato: simboliza la soberanía y el poder real. La ubicación estratégica de la corona, fuera de alcance pero presente, sugiere una autoridad que trasciende lo meramente personal; implica una legitimidad derivada de una institución superior.
La postura del retratado, con una mano apoyada en su costado y la otra ligeramente extendida, transmite una sensación de control y dominio. No se trata de una pose relajada o informal, sino de una actitud deliberada que busca proyectar fuerza y estabilidad. El gesto es contenido, evitando cualquier exhibición excesiva de emoción, lo cual refuerza la imagen de un gobernante responsable y reservado.
En resumen, el retrato construye una imagen de poder, solemnidad y autoridad. La meticulosa atención al detalle en la vestimenta, la iluminación y la composición contribuyen a crear una representación idealizada de un líder, cuyo propósito es inspirar respeto y lealtad. La presencia de la corona, aunque sutilmente insinuada, es el elemento clave para interpretar la naturaleza del poder representado.