Sir Godfrey Kneller – Lord Crewe
Ubicación: Faculty of Music Collection, Oxford
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El hombre viste una túnica carmesí, de un rojo intenso y vibrante, que sugiere poder y riqueza. La tela parece caer con cierta pesadez, indicando materiales costosos y una posición social prominente. Una capa blanca, posiblemente de seda o lino fino, se desliza sobre los hombros, añadiendo una nota de elegancia y formalidad al conjunto. El cuello está adornado con un encaje blanco que contrasta con el rojo de la túnica, acentuando su rostro.
Su cabello, peinado en estilo contemporáneo a la época, es oscuro y ligeramente ondulado, enmarcando un rostro sereno y reflexivo. La expresión es contenida, casi melancólica; los ojos fijos en un punto indefinido sugieren una introspección profunda o quizás una cierta carga de responsabilidad inherente a su estatus. En su mano izquierda sostiene un sombrero tricornio, que se presenta ligeramente desordenado, como si acabara de ser retirado apresuradamente. Este detalle introduce una sutil nota de informalidad en la formalidad general del retrato.
En el fondo, a la derecha, se distingue una cortina con un patrón intrincado y oscuro, que sugiere un interior lujoso. A la izquierda, se vislumbra una mesa o superficie cubierta por un paño oscuro, sobre la cual reposa un objeto de forma indefinida, posiblemente una urna o algún otro símbolo de poder o memoria.
La iluminación es clara y uniforme, aunque con sutiles gradaciones que modelan el rostro y las telas, otorgando volumen a la figura. La técnica pictórica parece ser realista, buscando captar no solo la apariencia física del retratado, sino también su carácter y estado de ánimo.
Subtextualmente, el retrato transmite una sensación de autoridad, solidez y cierta introspección. El rojo carmesí simboliza poder y nobleza, mientras que la expresión contenida sugiere una personalidad compleja y quizás atormentada por las responsabilidades inherentes a su posición. La presencia del sombrero, ligeramente desordenado, podría interpretarse como un indicio de humanidad detrás de la formalidad, o incluso como una sutil crítica a la rigidez de las convenciones sociales. En general, el retrato busca presentar al retratado no solo como un hombre poderoso, sino también como un individuo con su propia historia y sus propias preocupaciones.