Frans Snyders – Still Life with Dead Game, Fruits, and Vegetables in a Market
Ubicación: Art Institute, Chicago.
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La composición presenta una abundante naturaleza muerta dispuesta sobre lo que parece ser un mostrador o mesa en un entorno mercantil. El primer elemento que capta la atención es el despliegue de animales muertos: liebres, aves diversas (faisanes, palomas, gallinas), y un pez grande. Estos ejemplares se exhiben con un realismo detallado, mostrando tanto su plumaje como las texturas de sus pieles. La disposición no es aleatoria; los cuerpos están colocados en diferentes posiciones, algunas sugiriendo el movimiento post-mortem, otras enfatizando la vulnerabilidad.
Junto a la caza, se observa una cesta rebosante de frutas y verduras: uvas, melones, repollos, entre otros. Esta inclusión introduce un contraste entre lo salvaje (la caza) y lo cultivado (los productos agrícolas). Un hombre mayor, vestido con ropas llamativas –una camisa roja prominente–, se encuentra sentado a la izquierda del cuadro. Su mirada está dirigida hacia el espectador, mientras sostiene una cesta llena de frutas en sus manos. Su presencia es ambigua; podría ser un comerciante orgulloso de su mercancía o un observador silencioso de la escena.
El fondo, aunque oscuro y poco definido, insinúa una arquitectura urbana con edificios a ambos lados. La luz incide directamente sobre los objetos del mostrador, creando fuertes contrastes de claroscuro que resaltan las texturas y volúmenes.
Subtextos potenciales:
La pintura podría interpretarse como una reflexión sobre la abundancia y la fugacidad de la vida. El despliegue de animales muertos, aunque estéticamente atractivo, recuerda inevitablemente la mortalidad y el ciclo natural de la existencia. La presencia del hombre añade una capa de complejidad; su actitud sugiere una relación con los productos que ofrece –ya sea como proveedor, consumidor o simplemente testigo–. La combinación de caza y frutas podría simbolizar tanto la riqueza material como los placeres sensoriales, pero también la transitoriedad de estos bienes. El entorno mercantil apunta a un contexto socioeconómico específico, posiblemente relacionado con el comercio de alimentos en una ciudad próspera. La meticulosidad del detalle sugiere un interés por la representación precisa de la realidad, pero también podría ser una forma de enfatizar la belleza efímera de lo perecedero.