Jan van Scorel – Adoration of the Magi
Ubicación: Art Institute, Chicago.
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La disposición de las figuras es asimétrica, creando un dinamismo visual que evita la rigidez. El primer hombre, a la izquierda, presenta una esfera dorada, mientras que el segundo, situado en el centro, inclina su cabeza en señal de respeto y ofrece lo que parece ser un cofre o joyero. El tercero, a la derecha, se abalanza hacia adelante con una actitud más efusiva, extendiendo sus brazos para ofrecer un objeto que no es completamente visible. La mujer sentada, con el niño en brazos, observa la escena con una expresión de serenidad y aceptación.
En el plano inferior, se aprecia una multitud de personajes secundarios: algunos parecen ser sirvientes o guardias, otros observan la ceremonia desde la distancia. La presencia de estos individuos contribuye a crear una sensación de solemnidad y magnitud del evento.
El fondo es particularmente notable. Se distingue un paisaje urbano distante, con edificios que se alzan sobre colinas ondulantes. Una procesión ecuestre avanza por el camino, sugiriendo la llegada de más visitantes o peregrinos. La atmósfera general del paisaje es brumosa y misteriosa, acentuada por una luz tenue que emana desde un punto indeterminado en el cielo.
Más allá de la representación literal de la escena, se pueden inferir varios subtextos. La riqueza de los regalos y las vestimentas sugiere una declaración de poder y prosperidad. La diversidad de los personajes presentes podría interpretarse como una alegoría de la universalidad del mensaje que se está transmitiendo: la aceptación y el reconocimiento de una figura trascendental por parte de personas de diferentes orígenes y estatus sociales. La inclusión del paisaje distante, con su procesión ecuestre, insinúa un contexto histórico más amplio y la propagación de esta veneración a través de territorios lejanos. La luz tenue que ilumina la escena evoca una atmósfera de misterio y divinidad, sugiriendo la presencia de algo extraordinario e inefable. La composición en su conjunto transmite una sensación de reverencia, respeto y la importancia del acto de ofrenda.