Jean Honore Fragonard – Landscape with Shepherds and Flock of Sheep
Ubicación: National Museum of Western Art, Tokyo.
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En primer plano, observamos dos figuras pastorales sentadas junto a un fuego encendido. Uno de ellos, vestido con una túnica roja, parece absorto en sus pensamientos, mientras que el otro descansa sobre la hierba, aparentemente ajeno al movimiento del rebaño. La presencia del fuego sugiere un momento de pausa y recogimiento, un respiro en medio de las labores pastoriles.
El rebaño se extiende por la parte central de la pintura, ocupando una extensión considerable del terreno. Las ovejas, representadas con cierta minuciosidad, se agrupan alrededor de una fuente o manantial que emerge entre las rocas. Esta fuente no solo proporciona agua al ganado, sino que también añade un elemento vital y refrescante a la escena.
En el plano medio, una colina cubierta de vegetación densa sirve como telón de fondo para la actividad pastoril. En lo alto de esta colina, se distingue la silueta de otro pastor, vigilando el rebaño desde una posición elevada. Su presencia refuerza la idea de un paisaje vasto y salvaje, donde la vigilancia constante es necesaria para proteger al ganado.
El cielo, ocupando la parte superior de la composición, está cubierto por nubes dispersas que permiten entrever destellos de luz. Esta iluminación tenue contribuye a crear una atmósfera melancólica y nostálgica, propia del paisaje idealizado. La pincelada suelta y expresiva utilizada para representar las nubes sugiere un movimiento constante, como si el tiempo mismo se detuviera en este instante.
La paleta cromática es dominada por tonos terrosos y verdes, que evocan la naturaleza salvaje y la vida rural. El uso del color rojo en la túnica de uno de los pastores introduce un contraste visual que atrae la atención del espectador hacia esa figura específica.
Subyacentemente, esta pintura parece explorar temas como la conexión entre el hombre y la naturaleza, la sencillez de la vida rural y la contemplación de lo efímero. La ausencia de elementos urbanos o tecnológicos refuerza la idea de un retorno a los orígenes, a una existencia más cercana a la tierra y al ritmo natural de las estaciones. El paisaje se convierte en un refugio, un espacio donde el alma puede encontrar paz y tranquilidad.