Alan Adridge – Peacock Party
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La disposición de los objetos es aparentemente caótica, pero revela una estructura jerárquica. En la parte superior, un caballo dorado alado flota en el espacio, evocando mitos clásicos y simbolizando quizás la transformación o la trascendencia. A su lado, se observa una figura alada que recuerda a las representaciones de ángeles, aunque con una expresión ambigua, casi melancólica.
En el plano medio, un cabrito, situado en el centro del campo visual, parece ser el foco de atención, aunque su significado preciso permanece abierto a la interpretación. Lo rodea una colección heterogénea: cartas de juego, dados, un cráneo humano, una mariposa, un pez, y una figura humana que sostiene lo que parecen ser instrumentos musicales. Esta acumulación de objetos sugiere una atmósfera festiva, pero también inquietante, donde el placer se mezcla con la decadencia y la muerte.
La parte inferior de la composición está dominada por figuras zoomórficas: un dragón serpentino, un león rugiente y una criatura que recuerda a un centauro. Estos seres mitológicos refuerzan la idea de transformación y metamorfosis, tema central en la obra. En la base, sobre una superficie que simula un tablero de ajedrez con la palabra Metamorfheus inscrita, se establece una conexión directa con el concepto de cambio de forma y naturaleza.
La paleta cromática es rica y vibrante, con predominio de tonos dorados, ocres y marrones, que contribuyen a crear una atmósfera onírica y misteriosa. La técnica pictórica es meticulosa, evidenciando un gran dominio del detalle y la perspectiva.
Subtextualmente, la obra parece explorar temas como la dualidad entre lo racional y lo instintivo, la fragilidad de la existencia humana frente al paso del tiempo, y la naturaleza cíclica de la vida y la muerte. La presencia constante de elementos transformadores sugiere una reflexión sobre la identidad y la capacidad de adaptación ante los cambios inevitables que caracterizan la experiencia vital. El búho, como símbolo tradicional de sabiduría, podría representar la búsqueda de conocimiento en un mundo caótico e impredecible. En definitiva, se trata de una pintura que invita a la contemplación y a la interpretación personal, ofreciendo múltiples capas de significado.