Adam Frans Van der Meulen – Surrender of the Citadel of Cambrai, 18th April 1677
Ubicación: Palace of Versailles (Château de Versailles), Paris.
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El plano general revela una ciudad amurallada, con sus torres y tejados extendiéndose hasta el horizonte brumoso. Esta urbe, aparentemente sometida, contrasta con la actividad concentrada en primer plano. La luz tenue y uniforme sugiere un día nublado, contribuyendo a una atmósfera de solemnidad y resignación.
En el centro del cuadro, una figura destacada, ataviada con ropajes carmesí y un sombrero adornado, domina la escena montada sobre un caballo blanco. Su posición central y su vestimenta ostentosa sugieren un estatus elevado, posiblemente el vencedor en este evento de capitulación. A su alrededor se agrupa una multitud heterogénea: soldados desarmados, dignatarios con atuendos formales, y civiles observando la ceremonia. La disposición de esta multitud es densa, casi claustrofóbica, acentuando la sensación de un momento crucial y decisivo.
A la derecha, se aprecia un carruaje cerrado, posiblemente transportando figuras importantes o bienes valiosos. La presencia de soldados a caballo en el primer plano refuerza la idea de una fuerza militar victoriosa que supervisa la rendición. La disposición de los caballos, con sus crines al viento, añade dinamismo a la composición.
El autor ha empleado una paleta de colores apagados y terrosos, predominando los tonos grises, marrones y ocres. Esta elección cromática contribuye a crear un ambiente melancólico y sombrío, acorde con el contexto histórico de una derrota o sumisión. La atención al detalle en la representación de las texturas –la armadura de los soldados, el tejido de las ropas, la piel del caballo– sugiere un interés por el realismo y la documentación precisa del evento.
Subyacentemente, la pintura plantea interrogantes sobre el poder, la derrota y la humillación. La figura central, aunque triunfante, se encuentra en un contexto de desolación y sumisión. El contraste entre la fortaleza amurallada y la multitud prostrada sugiere una reflexión sobre la fragilidad del poder y las consecuencias de la guerra. La escena evoca una sensación de finalización, pero también de incertidumbre sobre el futuro de la ciudad sometida. La ausencia de expresiones faciales claras en muchos de los personajes invita a la interpretación individual y a la contemplación de las emociones contenidas tras este acto de rendición.