Enrique Climent – #37771
На эту операцию может потребоваться несколько секунд.
Информация появится в новом окне,
если открытие новых окон не запрещено в настройках вашего браузера.
Для работы с коллекциями – пожалуйста, войдите в аккаунт (abrir en nueva ventana).
Поделиться ссылкой в соцсетях:
No se puede comentar Por qué?
El caballo, de contornos suaves y casi etéreos, parece menos un animal vivo y más una representación estilizada de la belleza idealizada. La soga que el hombre sostiene, utilizada para dirigir al equino, se convierte en un símbolo de control y poder, aunque su efectividad parece cuestionable dada la pasividad aparente del caballo.
El fondo difuminado, con sus formas ondulantes y abstractas, contribuye a crear una sensación de irrealidad, como si la escena transcurriera en un sueño o en un escenario teatral. La ausencia de detalles contextuales específicos permite que el espectador proyecte sus propias interpretaciones sobre la naturaleza de la relación entre el hombre y el caballo.
Subtextualmente, la obra podría sugerir una crítica a las convenciones sociales y al deseo de controlarlo todo. El hombre, con su atuendo formal y su actitud superior, representa quizás la clase dominante que intenta someter a aquellos considerados inferiores o más vulnerables (simbolizados por el caballo). La pasividad del animal, sin embargo, introduce un elemento de ambigüedad: ¿es una sumisión voluntaria o una resignación ante un poder inevitable?
La composición, con su contraste entre la rigidez del hombre y la fluidez del caballo, así como entre la formalidad del atuendo y la naturaleza abstracta del fondo, invita a una reflexión sobre las dinámicas de poder, la artificialidad social y la búsqueda de la belleza idealizada. La ausencia de color intensifica esta sensación de irrealidad y permite que el espectador se concentre en los elementos formales y simbólicos presentes en la obra.