Franz Xavier Winterhalter – Portrait of young girl
Ubicación: Louvre (Musée du Louvre), Paris.
На эту операцию может потребоваться несколько секунд.
Информация появится в новом окне,
если открытие новых окон не запрещено в настройках вашего браузера.
Для работы с коллекциями – пожалуйста, войдите в аккаунт (abrir en nueva ventana).
Поделиться ссылкой в соцсетях:
No se puede comentar Por qué?
La joven luce un vestido de corte romántico, con amplias mangas abullonadas y un escote delicado adornado con encajes y volantes rosados que contrastan con el tono nacarado del tejido principal. La paleta cromática es suave, dominada por tonos pastel que sugieren una atmósfera de refinamiento y elegancia. Un brazalete dorado adorna su muñeca izquierda, mientras que un pequeño abanico, también adornado, descansa en sus manos. Una guirlanda floral, con delicadas flores rosadas y hojas verdes, se entrelaza entre sus rizos oscuros, realzando la belleza de su rostro y aportando una nota de frescura a la composición.
El fondo difuminado, pintado con pinceladas vaporosas, sugiere un paisaje brumoso, posiblemente un jardín o parque. A la derecha, un pequeño ramillete de flores rosadas sobre un cojín azul añade un toque decorativo y refuerza el simbolismo asociado a la juventud, la belleza y la inocencia.
Más allá de la representación literal, esta pintura parece sugerir una idealización de la feminidad burguesa del siglo XIX. La pose, la vestimenta y los accesorios cuidadosamente seleccionados apuntan a una pertenencia a una clase social acomodada y a un estatus elevado. El abanico, elemento recurrente en el retrato femenino de la época, simboliza la coquetería controlada y la virtud femenina. La mirada directa, sin embargo, podría interpretarse como una sutil reivindicación de la individualidad dentro de las convenciones sociales impuestas a la mujer. La pintura no solo captura un momento específico en el tiempo, sino que también encapsula valores culturales y aspiraciones estéticas propios de su contexto histórico. El conjunto transmite una sensación de fragilidad y belleza efímera, invitando a la contemplación silenciosa sobre la juventud perdida y los ideales de perfección femenina.