J. Paul Getty Museum – Zuccarelli Francesco (1702 Pitigliano - 1788 Florence) - Landscape with the teaching of Bacchus (129x150 cm) 1744
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Aquí se observa un paisaje bucólico, dominado por una atmósfera de despreocupación y festividad. El autor ha dispuesto la escena en un espacio abierto, delimitado por una densa vegetación a izquierda y derecha, que enmarca una colina suavemente inclinada hacia el horizonte. La luz, difusa y cálida, baña la composición, creando sombras sutiles y resaltando los tonos verdes de la naturaleza.
En primer plano, un grupo de figuras jóvenes, presumiblemente espíritus o ninfas, participan en una celebración aparentemente dedicada a Baco, dios del vino y el teatro. Una figura central, ataviada con ropajes vaporosos y una expresión serena, se encuentra montada sobre lo que parece ser un animal mitológico, posiblemente un asno alado, símbolo de la fertilidad y la alegría. Alrededor de ella, otros personajes interactúan: algunos parecen bailar o tocar instrumentos musicales, mientras que otros observan con júbilo el desarrollo de los festejos.
En la parte superior izquierda, una figura femenina reclinada sobre un lecho improvisado parece ajena a la algarabía general, sumida en una contemplación individual. Esta imagen contrasta con la vitalidad del grupo principal y podría sugerir una reflexión sobre la fugacidad del placer o la dualidad entre el goce terrenal y la introspección.
El paisaje que se extiende tras la colina es de una belleza idealizada: un horizonte lejano, salpicado de árboles y edificios difusos, evoca una sensación de vastedad y tranquilidad. La composición general transmite una atmósfera de idílica armonía entre el hombre y la naturaleza, donde los placeres sencillos y la celebración comunitaria son elevados a una forma de arte.
La técnica pictórica es notable por su delicadeza en la representación de las texturas: la suavidad de las telas, la rugosidad de la corteza de los árboles, la luminosidad del follaje. El uso de colores cálidos y vibrantes contribuye a crear una sensación de optimismo y vitalidad que impregna toda la obra. Se intuyen subtextos relacionados con el otium, el tiempo libre dedicado al placer y la contemplación, un tema recurrente en el arte del siglo XVIII. La escena parece invitar a una pausa, a disfrutar del momento presente y a valorar la belleza de lo efímero.