J. Paul Getty Museum – Greuze Jean-Baptiste (1725 Tournus - 1805 Paris) - Laundress (40x32 cm) 1761
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El espacio es reducido y funcional. Una pared de ladrillo tosco sirve de fondo, acentuando la sencillez del lugar. A la derecha, un armario rústico alberga utensilios domésticos: una bandeja de cobre, una olla y otros objetos que denotan la vida cotidiana. Un cesto de mimbre y un barril completan el inventario de mobiliario, contribuyendo a la atmósfera de austeridad. La iluminación es suave y difusa, con destellos que resaltan la blancura de la ropa y los pliegues del vestido de la joven.
El atuendo de la lavandera merece atención particular. Su blusa grisácea contrasta con el colorido chaleco rayado, creando un juego visual que atrae la mirada hacia su figura. El pañuelo blanco que cubre su cabello enfatiza la inocencia y la modestia del personaje. Los zapatos marrones, sencillos y desgastados, refuerzan la imagen de una mujer trabajadora.
Más allá de la representación literal de una lavandera en el ejercicio de su oficio, esta pintura parece aludir a temas más profundos relacionados con la condición femenina en la sociedad de la época. La postura de la joven, ligeramente encorvada y con la mirada perdida, puede interpretarse como un reflejo de las limitaciones impuestas a las mujeres durante el siglo XVIII. El trabajo doméstico, presentado aquí con una aparente naturalidad, se convierte en símbolo de la dependencia económica y social de la mujer.
No obstante, también es posible detectar una sutil reivindicación en la representación del personaje. La dignidad con la que realiza su tarea, la atención al detalle en el tratamiento de los objetos cotidianos, sugieren un respeto por el trabajo manual y una valoración de la vida sencilla. La luz que ilumina su rostro, aunque tenue, revela una belleza natural e indomable.
En definitiva, esta obra es más que una simple representación de una lavandera; es una ventana a la vida cotidiana del siglo XVIII, una reflexión sobre la condición femenina y un testimonio silencioso de la dignidad humana en medio de las limitaciones impuestas por la sociedad. La escena evoca una sensación de melancolía contenida, pero también de esperanza latente.