J. Paul Getty Museum – Brueghel Jan II (Antwerp 1601-1678) - Allegory of the earth (landscape with Ceres) (52x81 cm) 1630s
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A su alrededor, un grupo de figuras masculinas, representadas como putti o pequeños dioses rurales, interactúan con los productos de la tierra. Algunos sostienen racimos de uvas, otros ofrecen cestas rebosantes de frutas, mientras que uno parece acariciar a una cabra, elemento recurrente en iconografías relacionadas con la fertilidad y el pastoreo. La presencia de un perro, observando atentamente la escena, añade un toque de realismo y domesticidad al conjunto.
El paisaje que se extiende tras la figura central es notable por su contraste con la penumbra del bosque inmediato. Se vislumbra una ciudadela o fortaleza a lo lejos, rodeada de campos verdes y salpicada de ganado. Esta perspectiva amplia sugiere una conexión entre el mundo natural, representado por la fertilidad de la tierra y sus frutos, y el mundo civilizado, simbolizado por la arquitectura urbana y la actividad agrícola.
La meticulosa representación botánica es un rasgo distintivo; se identifican numerosas especies vegetales con gran detalle, lo que refuerza la idea de una celebración de la naturaleza y su generosidad. La luz, filtrándose a través del follaje, crea un juego de sombras que acentúa el volumen de las figuras y los objetos, otorgando a la escena una atmósfera de misterio y reverencia.
Subtextualmente, la obra parece explorar temas relacionados con la prosperidad agrícola, la abundancia de la naturaleza y la armonía entre el hombre y su entorno. La figura central, presumiblemente personificación de una divinidad asociada a la tierra o la agricultura (posiblemente Ceres), encarna estos ideales. El contraste entre la oscuridad del bosque y la claridad del paisaje distante podría interpretarse como una alegoría sobre la transición de la vida rural a la civilización, o quizás como una reflexión sobre la importancia de preservar la conexión con las raíces naturales en un mundo cada vez más urbanizado. La presencia de los putti sugiere una inocencia primordial y una celebración despreocupada de la fertilidad. En definitiva, se trata de una representación idealizada de la abundancia y la prosperidad, imbuida de simbolismo mitológico y referencias a la cultura agrícola.