J. Paul Getty Museum – Ricci Sebastiano (1659 Belluno - 1734 Venice) - Aeneas with the head of Medusa in front of Phineus (64x77 cm) 1705-10
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En el centro de la escena, una figura masculina musculosa, vestida con un manto rojo y casco, domina la composición. Su postura es activa, casi agresiva, mientras sostiene lo que parece ser la cabeza decapitada de una mujer, cuyo rostro está velado por el horror y la muerte. Alrededor de él, se agolpan otras figuras: soldados caídos o derrotados, algunos yacen inertes en el suelo, otros parecen intentar defenderse con armas cortas. La paleta de colores es rica en tonos terrosos – ocres, marrones, rojos oscuros – que contribuyen a la atmósfera sombría y violenta. El uso del claroscuro acentúa los contrastes entre luz y sombra, dirigiendo la atención hacia las figuras principales y enfatizando su dramatismo.
La disposición de los cuerpos es significativa; se amontonan unos sobre otros, creando una sensación de desorden y desesperación. La presencia de estatuas femeninas en el fondo, observando la escena con aparente indiferencia, introduce un elemento de distanciamiento y quizás de juicio divino. Estas figuras parecen ser testigos silenciosos del conflicto que se desarrolla ante ellas.
Subtextualmente, la obra parece explorar temas de poder, venganza y las consecuencias de la violencia. La figura central, con su posesión de la cabeza decapitada, podría representar el triunfo sobre un enemigo o una fuerza monstruosa, pero también evoca la brutalidad inherente a la conquista y al dominio. La atmósfera general sugiere una reflexión sobre la fragilidad humana frente a la guerra y el destino. El contraste entre la arquitectura clásica, símbolo de orden y civilización, y la barbarie representada en la escena, podría interpretarse como una crítica implícita a la naturaleza destructiva del conflicto bélico. La obra no solo narra un evento mitológico, sino que también invita a la contemplación sobre la condición humana y las complejidades del poder.