J. Paul Getty Museum – Каваллино Бернардо (Неаполь 1616-1656) - Саул и тень Самуила (61х86 см) 1650-56
На эту операцию может потребоваться несколько секунд.
Информация появится в новом окне,
если открытие новых окон не запрещено в настройках вашего браузера.
Для работы с коллекциями – пожалуйста, войдите в аккаунт (abrir en nueva ventana).
Поделиться ссылкой в соцсетях:
No se puede comentar Por qué?
A su derecha, un hombre ricamente ataviado, vestido con ropajes suntuosos de color dorado y carmesí, observa con atención la escena. Su expresión es de curiosidad mezclada con cautela; señala hacia el individuo perturbado con un dedo extendido, como si estuviera intentando comprender lo que está sucediendo. A su lado, una mujer, envuelta en un velo que oculta parcialmente su rostro, apunta con un báculo hacia la misma figura, participando en la observación y posiblemente interpretando los acontecimientos.
En el fondo, se vislumbran otras figuras masculinas, ataviadas con armaduras y portando lanzas, que parecen formar parte de una guardia o cortejo. Su presencia refuerza la atmósfera de solemnidad y misterio que impregna la escena. La disposición de estos personajes sugiere un ambiente de expectación y tensión.
La estancia desde donde emerge el hombre parece ser un espacio arquitectónico sencillo, con paredes lisas y una puerta entreabierta que permite vislumbrar la oscuridad del interior. En el suelo, se aprecian algunos objetos dispersos, como recipientes de cerámica, que contribuyen a crear una sensación de desorden y abandono.
La luz juega un papel fundamental en esta pintura. La fuente lumínica, proveniente de un punto fuera del campo visual, ilumina selectivamente las figuras principales, creando fuertes contrastes de claroscuro que acentúan su dramatismo y realzan la expresividad de sus rostros. Esta técnica, característica del Barroco, intensifica el impacto emocional de la escena.
Subtextualmente, la obra parece explorar temas como la locura, la desesperación y la búsqueda de respuestas en un mundo incierto. La figura perturbada podría representar a alguien atormentado por visiones o presencias sobrenaturales, mientras que el hombre ricamente vestido simboliza la autoridad y el poder, pero también la vulnerabilidad ante lo desconocido. La mujer con el velo sugiere una conexión con lo espiritual o lo profético. En conjunto, la composición transmite una sensación de inquietud y misterio, invitando al espectador a reflexionar sobre los límites de la razón y la naturaleza de la realidad. El uso del claroscuro contribuye a crear un ambiente opresivo y cargado de simbolismo, sugiriendo que hay fuerzas ocultas en juego que escapan al control humano.