J. Paul Getty Museum – Sten Jan Hawiks (Leiden 1626 - 1679) - Satyr visiting peasants (51x46 cm) 1660-62
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En el centro de la composición, una familia campesina comparte un modesto banquete. Una mujer, ataviada con ropa sencilla pero limpia, ofrece comida a un hombre de rostro curtido y barba espesa, presumiblemente el cabeza del hogar. A su lado, una joven observa con curiosidad, mientras que un niño pequeño se acerca al festín con evidente entusiasmo. La mesa, cubierta por un lienzo tosco, está repleta de alimentos básicos: pan, queso, posiblemente algún tipo de guiso en la olla de barro que se aprecia en primer plano.
La singularidad del cuadro reside en la presencia de una figura inusual: un sátiro, con rasgos animalescos y vestimenta rústica, se encuentra integrado en el grupo. Su expresión es ambigua; parece observar la escena con una mezcla de interés y condescendencia. La disposición de su cuerpo, ligeramente inclinado hacia adelante, sugiere una actitud expectante, como si aguardara algún tipo de reacción o señal por parte de los campesinos. El hacha que lleva colgada a la cintura añade un elemento de misterio y potencial amenaza, aunque no parece ser utilizada con intenciones hostiles.
En el extremo izquierdo, otro hombre, vestido con sombrero y chaleco, participa en la escena bebiendo de una jarra. Su postura relajada y su expresión jovial contrastan ligeramente con la solemnidad del resto de los personajes.
La pintura plantea varias interpretaciones subtextuales. La presencia del sátiro podría simbolizar la conexión entre el mundo natural y el humano, o representar una alegoría sobre la visita de un espíritu benefactor a una comunidad humilde. También se puede leer como una crítica sutil a las convenciones sociales, mostrando la aceptación de lo inusual dentro de un contexto rural y desprovisto de prejuicios urbanos. La escena, en su aparente simplicidad, invita a reflexionar sobre temas como la hospitalidad, la generosidad y la relación entre el hombre y la naturaleza, todo ello envuelto en una atmósfera de misterio y encanto popular. El autor ha logrado capturar un momento fugaz, cargado de significado simbólico, que trasciende la mera representación de una escena cotidiana.