J. Paul Getty Museum – Trois Jean Francois de (1679 Paris - 1752 Rome) - Pan and Syringa (74x92 cm) 1722-24
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El personaje masculino, claramente identificado como un sátiro por sus rasgos caprínos –orejas puntiagudas, extremidades inferiores con pezuñas– se muestra en movimiento, con el cuerpo inclinado hacia adelante y los brazos extendidos en un gesto que podría interpretarse como de persecución o intento de acercamiento. Su expresión es intensa, casi desesperada, y su musculatura está representada con una marcada atención al detalle anatómico, propia del arte barroco.
En contraste, las figuras femeninas se agrupan alrededor de una roca saliente, mostrando reacciones variadas ante la presencia del sátiro. Una de ellas, situada en el centro, parece ser el foco principal de su atención; sus ojos están abiertos y dirigidos hacia el sátiro con una mezcla de sorpresa y temor. Otra figura, a su izquierda, se protege con las manos sobre el rostro, mientras que una tercera intenta apartarse del personaje masculino. La disposición de los cuerpos sugiere un momento de tensión dramática, donde la inminencia de un encuentro o conflicto es palpable.
La paleta cromática es rica y cálida, dominada por tonos ocres, dorados y verdes, que contribuyen a crear una atmósfera sensual y bucólica. El uso del claroscuro acentúa el dramatismo de la escena, resaltando las figuras principales y creando contrastes entre luces y sombras. La luz parece provenir de un punto indeterminado, iluminando selectivamente los rostros y cuerpos de los personajes, lo que intensifica su expresividad.
Más allá de la representación literal del episodio mitológico, esta pintura sugiere subtextos relacionados con el deseo, la persecución y la naturaleza humana. El sátiro encarna una fuerza primordial e indomable, mientras que las jóvenes femeninas representan la vulnerabilidad y la resistencia ante esa fuerza. La escena puede interpretarse como una alegoría de los peligros del deseo descontrolado o de la tensión entre la civilización y lo salvaje. La composición, con su énfasis en el movimiento y la expresión emocional, invita a la reflexión sobre temas universales como la tentación, el miedo y la búsqueda del amor. La disposición de las figuras, cuidadosamente estudiada, genera una sensación de inestabilidad y dinamismo que mantiene al espectador cautivado.