J. Paul Getty Museum – Honthorst Gerrit van (Utrecht 1592-1656) - Musicians on the balcony (209x114 cm) 1622
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En el primer plano, dos jóvenes –un muchacho tocando la mandolina y una joven sentada a su lado– son los focos centrales de la representación. El muchacho, vestido con un atuendo rojo y negro, mira hacia abajo mientras ejecuta su música, mostrando concentración y destreza. La joven, ataviada con un vestido amarillo y un elaborado peinado, parece estar escuchando atentamente, aunque su expresión es ambigua, sugiriendo una mezcla de interés y quizás cierta distancia. Un libro abierto reposa sobre el balcón, posiblemente partituras o poemas que inspiran la interpretación musical. A sus pies, se vislumbra la cabeza de un perro, añadiendo un elemento de cotidianidad a la escena.
El espacio arquitectónico del balcón enmarca la acción principal y sirve como punto de partida para una serie de figuras secundarias que aparecen suspendidas sobre el primer plano. Estos músicos adicionales, situados en diferentes niveles y con instrumentos variados (flautas, un instrumento de cuerda), parecen estar participando en una representación teatral o festiva. Un loro posado en la barandilla añade un toque exótico y juguetón a la composición.
La disposición de las figuras sugiere una jerarquía visual: los músicos del primer plano son los intérpretes activos, mientras que aquellos suspendidos sobre ellos actúan como observadores o participantes indirectos. El cielo azul intenso que se extiende detrás del balcón proporciona un telón de fondo luminoso y abierto, contrastando con la oscuridad del espacio circundante.
En cuanto a los subtextos, la obra podría interpretarse como una alegoría de las artes y el entretenimiento. La música, elemento central, simboliza la armonía, la belleza y la capacidad humana para crear placer estético. El balcón, como espacio elevado, puede representar un lugar privilegiado desde donde se observa y se aprecia el mundo. La presencia del loro, con su capacidad para imitar sonidos, podría aludir a la naturaleza imitativa del arte o a la superficialidad de ciertas formas de entretenimiento. La ambigüedad en la expresión de la joven sugiere una reflexión sobre la recepción artística y la distancia entre el intérprete y el público. En general, la pintura evoca un ambiente festivo y refinado, propio de los círculos cortesanos de la época, pero también invita a una contemplación más profunda sobre el significado del arte y su relación con la sociedad.