The Third class Carriage Honore Daumier (1808-1879)
Honore Daumier – The Third class Carriage
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Imagen tomada de otro álbum: es.gallerix.ru/s/776165577/N/220533/
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Pintor: Honore Daumier
Pintado en el siglo XIX, el cuadro aborda un fenómeno de la época: el ferrocarril. Era extraño y nuevo entonces, y Daumier no pudo evitar el tema. Conocido por sus caricaturas satíricas para su época, sus cuadros salieron con temas importantes. Este cuadro también muestra una multitud abigarrada que se balancea al ritmo de los movimientos del tren. El óleo sobre lienzo transmite a la perfección los colores oscuros y parcos con los que trabajaba el artista.
Descripción del cuadro de Honore Daumier Carro de tercera clase
Pintado en el siglo XIX, el cuadro aborda un fenómeno de la época: el ferrocarril. Era extraño y nuevo entonces, y Daumier no pudo evitar el tema. Conocido por sus caricaturas satíricas para su época, sus cuadros salieron con temas importantes. Este cuadro también muestra una multitud abigarrada que se balancea al ritmo de los movimientos del tren. El óleo sobre lienzo transmite a la perfección los colores oscuros y parcos con los que trabajaba el artista. Quería mostrar a la gente viajando en un vagón de tercera clase, un lugar en el que la comodidad está fuera de lugar.
La luz de la ventana apenas ilumina los rostros cansados y empobrecidos. El vagón está lleno, no cabe una persona más. Los personajes aquí representados están acostumbrados a resignarse a los golpes del destino, y sus rostros muestran sumisión ante todas las posibles dificultades de sus difíciles vidas. En primer plano, aparece una mujer que encuentra perfectamente normal amamantar a su hijo delante de extraños. Simplemente no le importa. Junto a la anciana se sienta el niño, que ha caído en un sueño pesado debido a la fatiga.
Los techos bajos casi aplastan a los pasajeros, haciéndoles preguntarse cómo van a salir del transporte público. Sólo hay una sonrisa en todo el lienzo, y no es una sonrisa completa, sólo una sombra de ella. Recorre la cara de un niño dormido, mostrando que ninguna dificultad tiene poder sobre el mundo de los niños. Y también muestra que su desarmante ingenuidad es capaz de soportar tanto el sufrimiento como la vida miserable. El artista ha pintado esta sonrisa con especial cuidado.
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La obra presenta una escena en el interior de un vagón de tren, presumiblemente de tercera clase, a juzgar por la apariencia y disposición de los pasajeros. El espacio es reducido y confinado, lo que se acentúa mediante la iluminación tenue y la paleta de colores terrosos y oscuros predominantes.
En primer plano, una mujer abraza con fuerza a un niño pequeño; su rostro denota cansancio y preocupación. A su lado, otra mujer, vestida con un pañuelo en la cabeza, mira directamente al espectador con una expresión serena pero melancólica, sosteniendo una cesta que sugiere labores cotidianas o provisiones modestas. La composición se centra en estas dos figuras femeninas, quienes parecen anclar visualmente el resto de la escena.
El autor ha representado a un grupo diverso de personas: hombres y mujeres de diferentes edades, muchos con sombreros o gorras que sugieren una clase trabajadora. Sus posturas son encorvadas, sus miradas bajas o perdidas en el vacío, transmitiendo una sensación general de abatimiento y resignación. La falta de interacción entre los pasajeros refuerza esta atmósfera de aislamiento y soledad colectiva.
La pincelada es suelta y expresiva, con trazos rápidos y empastados que contribuyen a la creación de un ambiente sombrío y realista. El uso de la luz se limita a iluminar parcialmente los rostros y las manos de algunos personajes, mientras que el resto del vagón permanece sumido en la penumbra.
Subtextos potenciales: La pintura podría interpretarse como una reflexión sobre las condiciones de vida de las clases más desfavorecidas durante la época industrial. El viaje en tren, un símbolo de progreso y modernidad, se convierte aquí en un espacio de alienación y sufrimiento para aquellos que no pueden permitirse el lujo de viajar con comodidad. La imagen sugiere una crítica social implícita a la desigualdad económica y la falta de oportunidades. Además, la maternidad representada en primer plano podría evocar temas como la vulnerabilidad, la protección familiar y la lucha por la supervivencia en un contexto adverso. El silencio aparente de los personajes y su mirada introspectiva invitan al espectador a reflexionar sobre sus propias experiencias y emociones relacionadas con la soledad, la pobreza y la condición humana.