Veronese – Resurrection of Christ
Ubicación: Old Masters Picture Gallery (Gemäldegalerie Alte Meister), Dresden.
На эту операцию может потребоваться несколько секунд.
Информация появится в новом окне,
если открытие новых окон не запрещено в настройках вашего браузера.
Для работы с коллекциями – пожалуйста, войдите в аккаунт (abrir en nueva ventana).
Поделиться ссылкой в соцсетях:
No se puede comentar Por qué?
En la parte inferior, se despliega una multitud de personajes en diversas actitudes: asombro, temor, incredulidad. Soldados romanos, vestidos con armaduras detalladas y expresiones de sorpresa, intentan alcanzarlo o contenerlo, pero su esfuerzo es inútil ante la fuerza que lo impulsa hacia arriba. Un hombre arrodillado, con el rostro oculto bajo un velo, parece prostrarse en señal de reverencia o desesperación. A la derecha, otras figuras se agolpan, algunas reclinadas sobre una estructura pétrea, observando la escena con expresiones variadas que sugieren una mezcla de piedad y asombro. En el fondo, a la derecha, se vislumbran ángeles alados, añadiendo un elemento celestial a la composición.
La disposición de los personajes crea una sensación de profundidad y perspectiva, guiando la mirada del espectador hacia la figura ascendente. El uso de la luz es fundamental para establecer la jerarquía visual: resalta la divinidad del personaje central y enfatiza el carácter sobrenatural del evento. La paleta cromática se centra en tonos cálidos – dorados, rojos, ocres – que contribuyen a crear una atmósfera de solemnidad y trascendencia.
Subtextualmente, la obra parece explorar temas como la redención, la victoria sobre la muerte y la divinidad. El contraste entre los soldados romanos, representantes del poder terrenal, y la figura ascendente, símbolo de un poder superior, sugiere una confrontación entre lo humano y lo divino. La diversidad de reacciones en los personajes presentes refuerza la idea de que el evento es universal y afecta a todos los hombres, independientemente de su condición social o creencias. El velo que cubre el rostro del hombre arrodillado podría interpretarse como un símbolo de humildad, fe ciega o incluso arrepentimiento. La composición, en su conjunto, transmite una poderosa sensación de esperanza y renovación espiritual.