Veronese – Madonna and Child with St. Elizabeth, the Infant St. John the Baptist and St. Justina
Ubicación: Timken Museum of Art, The Putnam Foundation, San Diego.
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La figura central es una mujer, ataviada con una túnica blanca sobre un vestido azul oscuro, que sostiene en su regazo a un niño pequeño. Su rostro irradia serenidad y dulzura maternal, mientras sus ojos se dirigen hacia el espectador, estableciendo una conexión íntima. A su lado, otra mujer, de tez más clara y vestida con una capa azul celeste, observa al infante con una expresión de respeto y admiración.
A la izquierda, sentada en un banco o taburete, aparece una tercera figura femenina, cubierta por un velo que deja entrever parte de su rostro. Su postura es contemplativa, casi absorta, mientras sostiene un objeto indefinido sobre sus rodillas. Un niño pequeño, presumiblemente el segundo infante presente, se encuentra en primer plano, acercándose a la mujer central con una actitud juguetona y curiosa. Este niño, vestido con ropas sencillas, parece interactuar con los personajes principales, añadiendo un elemento de dinamismo a la composición.
La luz juega un papel fundamental en esta pintura. Proviene principalmente de la izquierda, iluminando los rostros y las vestimentas de las figuras, mientras que el fondo se sume en una penumbra suave. Esta distribución lumínica contribuye a resaltar la importancia de los personajes principales y a crear una atmósfera de recogimiento y espiritualidad.
En cuanto a los subtextos, la obra parece aludir a temas relacionados con la maternidad, la divinidad y la infancia. La presencia de las tres mujeres sugiere un vínculo de parentesco o de devoción, mientras que la interacción entre los infantes podría simbolizar la promesa de una nueva generación o el cumplimiento de profecías religiosas. El paisaje difuminado en el fondo evoca la trascendencia y la conexión con lo divino, sugiriendo que la escena se desarrolla en un espacio atemporal y sagrado. La composición general transmite una sensación de armonía y equilibrio, invitando a la contemplación y a la reflexión sobre los misterios de la fe.