Steven J Levin – Red
На эту операцию может потребоваться несколько секунд.
Информация появится в новом окне,
если открытие новых окон не запрещено в настройках вашего браузера.
Для работы с коллекциями – пожалуйста, войдите в аккаунт (abrir en nueva ventana).
Поделиться ссылкой в соцсетях:
No se puede comentar Por qué?
En primer plano, se observa un conjunto heterogéneo de elementos aparentemente inconexos. Destacan varios objetos de carácter doméstico o infantil: un arrollamiento de hilo rojo sobre un cilindro, una pequeña caja decorada con motivos ornamentales y la letra A, un juguete de madera representando a un arlequín, una caja registradora en miniatura, una lata etiquetada como “Prince Albert” (posiblemente tabaco), libros apilados y un objeto que podría ser una pipa o un instrumento científico. Estos objetos están dispuestos sobre una superficie cubierta con tela roja, que se pliega y ondula, añadiendo textura y profundidad a la escena.
La ausencia de sombras marcadas sugiere una iluminación artificial y difusa, lo que contribuye a la sensación de irrealidad y simbolismo. La uniformidad del color elimina las referencias al exterior, concentrando la atención en los objetos mismos y en sus posibles significados.
El subtexto de esta pintura parece apuntar a una reflexión sobre el tiempo, la memoria y la infancia perdida. Los juguetes, los libros y los objetos cotidianos evocan un pasado idealizado, mientras que la paleta monocromática sugiere una cierta melancolía o incluso una sensación de encierro. La caja registradora, en particular, podría interpretarse como un símbolo del comercio, el dinero o la mercantilización de la experiencia humana. La presencia de la pipa, a menudo asociada con la contemplación y el placer intelectual, introduce una nota ambigua que invita a múltiples interpretaciones.
El arlequín, figura tradicionalmente ligada al teatro y a la máscara, podría representar la dualidad de la existencia o la ocultación de la verdadera identidad. La letra A en la caja sugiere una inicial, posiblemente un nombre propio, lo que añade una dimensión personal e íntima a la composición.
En definitiva, esta pintura no busca ofrecer una representación literal de la realidad, sino más bien crear una atmósfera onírica y sugerente, donde los objetos se convierten en portadores de significados simbólicos y evocan emociones complejas. La intensidad del color rojo refuerza esta sensación de misterio e invita a una reflexión profunda sobre el significado de lo cotidiano.