Soviet Posters – "Every cook must learn how to manage the state." Lenin (Makarychev, Raev)
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La estructura arquitectónica se presenta como una serie de columnas verticales, dispuestas simétricamente y coronadas por un elemento que sugiere una cúpula o techo. En su base, se aprecia una inscripción ilegible para quien no domine la lengua original.
Debajo del edificio, en una sección inferior delimitada por líneas verticales, se presenta otro bloque de texto, también en cirílico, acompañado de una línea diagonal descendente que parece emanar de la estructura gubernamental y dirigirse hacia el mensaje escrito. Esta disposición crea un flujo visual que establece una relación directa entre el poder representado por el hombre y las palabras que lo acompañan.
La paleta cromática es deliberadamente limitada: predominan el rojo, el negro y el blanco, colores asociados a la revolución y al simbolismo político de la época. El uso del rojo en el recuadro que encierra la figura masculina refuerza su importancia y autoridad dentro de la composición.
El subtexto principal parece sugerir una transferencia de poder desde el ámbito doméstico (implícito en la referencia a la cocina) hacia las instituciones gubernamentales, personificadas por el edificio y representadas por Lenin. La imagen alude a la necesidad de que individuos comunes, incluso aquellos dedicados a tareas cotidianas como la cocina, adquieran conocimientos y habilidades para participar activamente en la gestión del estado. La frase Cada cocinera debe aprender a gobernar el estado implica una democratización del poder y un empoderamiento de los sectores populares. La composición visual transmite una idea de progreso y transformación social, donde la experiencia individual se integra en el proceso político colectivo. El gesto del hombre, al apuntar hacia el edificio, puede interpretarse como una guía o instrucción, reforzando la noción de que el conocimiento y la participación son esenciales para el buen gobierno.