Soviet Posters – Intourist. The Transsiberian Express (German). (Litvak-Maksimov M.?)
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El tren, representado con líneas geométricas simplificadas y colores sobrios (principalmente verde oliva), se curva sobre sí mismo, sugiriendo su recorrido extenso y sinuoso a través del territorio ruso. A ambos lados del tren, se delinean mapas esquemáticos que indican las rutas desde Europa hasta el Oriente lejano, marcando puntos de conexión y distancias relativas. La tipografía es robusta y funcional, con una jerarquía clara en la presentación de la información: el nombre del tren destaca en la parte superior, seguido por frases publicitarias sobre la rapidez del viaje (el camino más corto) y su duración estimada (12 días). Se incluyen también datos logísticos como el precio por kilogramo de equipaje.
La paleta cromática es deliberadamente limitada: un rojo intenso domina la sección superior, creando una sensación de urgencia y dinamismo. El contraste entre este rojo y el verde del tren, junto con los tonos beige y crema del fondo, contribuye a una estética visualmente impactante, propia del diseño propagandístico de la época.
Más allá de su función publicitaria evidente, esta imagen parece transmitir un mensaje subyacente sobre la apertura de la Unión Soviética al turismo internacional. La mención de Intourist y el Hotel Metropol en Moscú refuerza esta idea, sugiriendo una experiencia de viaje organizada y accesible para visitantes extranjeros. La inclusión del texto en alemán indica que el cartel estaba dirigido a un público específico, probablemente viajeros europeos interesados en explorar la Unión Soviética.
El uso de elementos gráficos como las torres de iglesias ortodoxas en el lado europeo y los círculos concéntricos que simbolizan el Oriente lejano, refuerzan la idea de una conexión entre dos mundos culturalmente distintos. La imagen, por tanto, no solo promociona un viaje físico, sino también una experiencia cultural y una oportunidad para explorar un territorio desconocido bajo la égida del turismo estatal. La composición en sí misma, con su mezcla de elementos realistas (el tren) y simbólicos (los mapas y los círculos), refleja la ambivalencia inherente a la propaganda soviética: una combinación de optimismo y control, de apertura al mundo y de reafirmación de la identidad nacional.