Comrade, believe: she will rise, the star of captivating happiness. Russia will wake up from a dream. And on the wreckage of autocracy will write our names. A. S. Pushkin (Knoblock B.) Soviet Posters (1917-1941)
Soviet Posters – Comrade, believe: she will rise, the star of captivating happiness. Russia will wake up from a dream. And on the wreckage of autocracy will write our names. A. S. Pushkin (Knoblock B.)
Aquí se observa una composición de marcado carácter propagandístico, concebida para exaltar un ideal revolucionario y consolidar una narrativa histórica específica. La figura central, un hombre con atuendo formal y gesto enérgico, domina la escena al proyectar su voz hacia una multitud entusiasta que lo aclama. Su postura, ligeramente elevada sobre un pedestal improvisado, acentúa su autoridad y transmite una sensación de liderazgo inquebrantable. La multitud, representada de manera esquemática con rostros sonrientes y gestos de fervor, se presenta como un colectivo homogéneo, unido por la fe en el mensaje que emana del orador. La disposición de los individuos sugiere una marea humana que avanza hacia adelante, simbolizando el progreso inevitable del régimen. En primer plano, varios individuos sostienen carteles con retratos y citas atribuidas a Alexander Pushkin. Esta estrategia busca legitimar la ideología dominante al asociarla con un intelectual reconocido de la tradición rusa, creando así una continuidad entre el pasado cultural y el presente político. La inclusión de los bustos de figuras literarias en los carteles refuerza esta conexión, sugiriendo que la revolución es heredera de los valores más nobles de la nación. El texto citado, inscrito en la parte superior de la composición, funciona como un lema inspirador, prometiendo un futuro radiante y una victoria definitiva sobre el antiguo orden autocrático. La frase escribiremos nuestros nombres implica una inscripción permanente en la historia, una reivindicación del papel activo del pueblo en la construcción de un nuevo destino nacional. La paleta cromática es deliberadamente limitada: predominan los tonos grises y ocres, con toques de rojo que enfatizan elementos clave como el cartel con la bandera y los retratos. Esta elección estilística contribuye a crear una atmósfera solemne y monumental, acorde con la magnitud del mensaje transmitido. Subyacentemente, la obra revela una estrategia de manipulación emocional destinada a generar adhesión y fervor entre la población. La idealización de la figura del líder, la homogeneización de la multitud y la asociación con figuras culturales veneradas son recursos típicos de la propaganda que buscan ocultar las complejidades y contradicciones inherentes al proceso revolucionario. Se percibe una tensión entre el optimismo proclamado y la posible represión implícita en un régimen autoritario. La imagen, más allá de su valor estético, se erige como un documento histórico que refleja las aspiraciones y los mecanismos de control de una época convulsa.
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Comrade, believe: she will rise, the star of captivating happiness. Russia will wake up from a dream. And on the wreckage of autocracy will write our names. A. S. Pushkin (Knoblock B.) Cartel — Soviet Posters
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La multitud, representada de manera esquemática con rostros sonrientes y gestos de fervor, se presenta como un colectivo homogéneo, unido por la fe en el mensaje que emana del orador. La disposición de los individuos sugiere una marea humana que avanza hacia adelante, simbolizando el progreso inevitable del régimen.
En primer plano, varios individuos sostienen carteles con retratos y citas atribuidas a Alexander Pushkin. Esta estrategia busca legitimar la ideología dominante al asociarla con un intelectual reconocido de la tradición rusa, creando así una continuidad entre el pasado cultural y el presente político. La inclusión de los bustos de figuras literarias en los carteles refuerza esta conexión, sugiriendo que la revolución es heredera de los valores más nobles de la nación.
El texto citado, inscrito en la parte superior de la composición, funciona como un lema inspirador, prometiendo un futuro radiante y una victoria definitiva sobre el antiguo orden autocrático. La frase escribiremos nuestros nombres implica una inscripción permanente en la historia, una reivindicación del papel activo del pueblo en la construcción de un nuevo destino nacional.
La paleta cromática es deliberadamente limitada: predominan los tonos grises y ocres, con toques de rojo que enfatizan elementos clave como el cartel con la bandera y los retratos. Esta elección estilística contribuye a crear una atmósfera solemne y monumental, acorde con la magnitud del mensaje transmitido.
Subyacentemente, la obra revela una estrategia de manipulación emocional destinada a generar adhesión y fervor entre la población. La idealización de la figura del líder, la homogeneización de la multitud y la asociación con figuras culturales veneradas son recursos típicos de la propaganda que buscan ocultar las complejidades y contradicciones inherentes al proceso revolucionario. Se percibe una tensión entre el optimismo proclamado y la posible represión implícita en un régimen autoritario. La imagen, más allá de su valor estético, se erige como un documento histórico que refleja las aspiraciones y los mecanismos de control de una época convulsa.