Luca Signorelli – Mary on the throne with the child and saints
Ubicación: Museo dell Opera del Duomo, Perugia.
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A ambos lados de la figura principal, se disponen diversas figuras masculinas, identificables como santos o personajes bíblicos. A la izquierda, un hombre joven, desnudo hasta el torso, sostiene un estandarte verde con lo que parece ser una cruz roja. Junto a él, un anciano de barba larga y cabellera blanca, vestido con ropas sencillas, se apoya en un bastón, su expresión transmitiendo humildad y recogimiento. A la derecha, dos figuras vestidas con túnicas suntuosas sostienen libros, símbolos del conocimiento y la fe. La postura de uno de ellos, inclinado sobre el volumen que sostiene, sugiere una actitud de estudio y contemplación.
En primer plano, un ángel alado, de piel clara y expresión melancólica, se encuentra sentado en el suelo, aparentemente escuchando o atendiendo a algo que no es visible para el espectador. Un pequeño ramo de flores silvestres reposa cerca de sus pies.
La paleta cromática es rica y contrastada, con predominio de azules, dorados, verdes y tonos terrosos. La luz incide sobre las figuras desde un punto indefinido, creando volúmenes y resaltando la textura de los tejidos. El tratamiento de las figuras es realista, aunque idealizado, con una atención particular a los detalles anatómicos y a la expresión facial.
Subtextualmente, la obra parece explorar temas relacionados con la maternidad divina, la fe, el sacrificio y la humildad. La presencia del anciano barbudo podría aludir a la figura de San Juan Bautista o un profeta antiguo, mientras que el joven desnudo simboliza quizás la pureza y la entrega. El ángel en primer plano introduce una nota de introspección y misterio, sugiriendo una conexión entre lo terrenal y lo celestial. La composición general transmite una sensación de equilibrio y armonía, invitando a la contemplación y a la reflexión sobre los valores espirituales. La disposición de las figuras, con su jerarquía visual y sus gestos simbólicos, refuerza el mensaje central de devoción y veneración que subyace en la pintura.