Luca Signorelli – Virgin and Child
Ubicación: Pinacoteca di Brera, Milano.
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El infante, desnudo y con una expresión serena, se aferra a la mano de la Virgen mientras la observa fijamente. La proximidad física entre ambos enfatiza el vínculo maternal y la ternura del momento representado. La anatomía infantil es representada con cierto idealismo, sin embargo, se aprecia un modelado que busca la verosimilitud en los pliegues de la piel.
Un elemento distintivo e inusual son las múltiples cabezas que flanquean a la Virgen, dispuestas como si estuvieran incrustadas en una estructura arquitectónica o celestial traslúcida. Estas figuras, con sus rostros serios y ligeramente sombríos, añaden un aire de misterio y solemnidad a la escena. Su disposición simétrica sugiere una jerarquía o un orden divino que rodea a la Virgen y al Niño. La técnica pictórica utilizada para estas cabezas es notablemente diferente al resto de la composición; se percibe una mayor economía de medios, con énfasis en el volumen y la expresión facial.
El fondo oscuro, casi negro, contribuye a aislar las figuras principales y a dirigir la atención del espectador hacia ellas. La ausencia de detalles ambientales refuerza la naturaleza simbólica y espiritual de la obra. La luz, aunque tenue, ilumina los rostros de la Virgen y el Niño, acentuando su importancia dentro de la composición.
Subtextualmente, la pintura parece explorar temas de maternidad, divinidad y protección. La presencia de las cabezas circundantes podría interpretarse como una representación de ángeles o santos que velan por la Virgen y el Niño, simbolizando la intercesión divina en favor de la humanidad. La desnudez del infante puede aludir a su inocencia original y a su conexión con lo divino. La mirada fija y serena de ambos personajes sugiere una contemplación profunda y trascendente, invitando al espectador a participar en ese momento de devoción silenciosa. El conjunto evoca un ambiente de recogimiento y reverencia, propio del arte religioso medieval.