Luca Signorelli – Virgin and Child with Saints Francis, Chiara, Margaret, Mary Magdalene, and Four Angels
Ubicación: Diocesan museum of sacred art (Museo diocesano d’arte sacra), Arezzo.
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A ambos lados de María se disponen diversas figuras santas. A la izquierda, San Francisco, fácilmente reconocible por su hábito marrón, sostiene un libro abierto, gesto que alude a su dedicación a la lectura espiritual y a la predicación. Junto a él, una santa con velo blanco, posiblemente Santa Clara, también porta un volumen, reforzando el tema de la contemplación religiosa. A la derecha, otra figura femenina, identificable como María Magdalena por sus cabellos largos y su atuendo modesto, se encuentra igualmente absorta en la lectura de un libro. La disposición de estas figuras sugiere una jerarquía espiritual, con San Francisco ocupando una posición prominente cerca de la Virgen.
En el cielo tras la Virgen, cuatro ángeles flotan en una atmósfera luminosa, sus rostros expresando reverencia y adoración. Un grupo adicional de querubines se agrupa a los pies de María, añadiendo un elemento de dulzura y divinidad a la escena. La presencia angelical refuerza el carácter sagrado del evento representado.
El paisaje que sirve de fondo es escueto y poco detallado, limitándose a una línea de horizonte con algunas elevaciones montañosas. Esta simplificación espacial concentra la atención en las figuras principales y acentúa su carácter simbólico. La luz, aunque uniforme, ilumina los rostros y las vestimentas de los personajes, creando un ambiente de recogimiento y devoción.
Subtextualmente, la pintura parece explorar temas como la maternidad divina, la contemplación religiosa, el arrepentimiento (en el caso de María Magdalena) y la intercesión de los santos ante Dios. La lectura de los libros por parte de las figuras santas enfatiza la importancia del conocimiento espiritual y la vida contemplativa. La composición general transmite un mensaje de esperanza, redención y conexión entre lo terrenal y lo divino. El uso de colores ricos y la disposición equilibrada de las figuras contribuyen a crear una atmósfera de serenidad y devoción que invita a la reflexión espiritual.