Luca Signorelli – Baptism of Christ
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La parte inferior del fresco presenta una escena terrenal, donde se desarrolla una ceremonia acuática. Un hombre mayor, presumiblemente Juan el Bautista, está sumergiendo a otro individuo en las aguas de un río o estanque. El bautista, con su atuendo de pieles y cabello largo, muestra una expresión de solemnidad y reverencia. El personaje que recibe el bautismo se presenta desnudo, con una expresión serena y contemplativa. A la derecha del grupo principal, se observa a un conjunto de figuras femeninas y niños, algunos envueltos en telas, otros descalzos, observando la ceremonia desde la orilla. Un joven musculoso, parcialmente desnudo, se encuentra al margen, su postura sugiriendo una actitud de contemplación o quizás de espera.
La composición transmite una fuerte carga simbólica. La división entre el cielo y la tierra enfatiza la conexión entre lo divino y lo humano. El descenso de la paloma blanca simboliza la presencia del Espíritu Santo, un momento crucial en la narrativa que se representa. El contraste entre la luz celestial y la atmósfera más terrenal refuerza esta dicotomía.
La disposición de las figuras en el plano inferior sugiere una jerarquía: Juan el Bautista ocupa una posición central, actuando como intermediario entre el cielo y el individuo bautizado. La presencia de los niños y mujeres a un lado podría interpretarse como una representación de la comunidad que participa en este evento sagrado. El joven musculoso, con su postura contemplativa, introduce una nota de misterio o anticipación, sugiriendo quizás un papel futuro dentro de la narrativa.
La paleta de colores es suave y luminosa, predominando los tonos azules, dorados y rosados, que contribuyen a crear una atmósfera de serenidad y trascendencia. La técnica pictórica, con su delicadeza en el tratamiento de las figuras y la atención al detalle en los paisajes, sugiere un enfoque en la representación idealizada de la realidad, buscando transmitir una experiencia espiritual más allá de lo meramente visual.