Luca Signorelli – Coriolanus persuaded by his Family to spare Rome
Ubicación: National Gallery, London.
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El hombre al centro, vestido con ropajes ricos y ostentosos –un manto carmesí sobre una túnica dorada– se muestra en un gesto que oscila entre la resistencia y la rendición. Sus manos están alzadas, como si intentara apartar a quienes lo asedian, pero su postura corporal sugiere también una vacilación, una duda palpable. A su alrededor, las figuras femeninas predominan, con expresiones de súplica y desesperación. Una mujer, vestida de blanco, se inclina hacia él, extendiendo sus brazos en un gesto de imploración que enfatiza la intensidad del momento. Otra figura femenina, a su izquierda, parece ofrecerle una tela o bandera, posiblemente como símbolo de clemencia o perdón.
El uso del color es significativo. El rojo intenso del manto del hombre central contrasta con los tonos más suaves y apagados de las vestimentas femeninas, acentuando su posición dominante pero también sugiriendo una vulnerabilidad subyacente. La luz ilumina principalmente a los personajes en primer plano, dejando el fondo sumido en la penumbra, lo que contribuye a la atmósfera dramática y concentra la atención del espectador en la interacción humana.
En el plano de fondo se vislumbra un paisaje urbano con una estructura arquitectónica imponente –posiblemente una ciudad amurallada– y figuras humanas reunidas, observando la escena desde la distancia. Esta representación sugiere que las acciones de los personajes centrales tienen consecuencias más amplias, afectando a toda una comunidad. La presencia de jinetes montados en el extremo derecho del cuadro añade un elemento de movimiento y dinamismo a la composición.
Subtextualmente, la obra parece explorar temas como la lealtad familiar frente al deber cívico, la compasión versus la venganza, y la fragilidad del poder ante las emociones humanas. La tensión entre la voluntad individual y las presiones sociales es evidente en el lenguaje corporal de los personajes y en la disposición general de la escena. La obra invita a reflexionar sobre la naturaleza humana, la complejidad de las decisiones morales y el peso de las responsabilidades políticas. El gesto de la mujer que ofrece la tela podría interpretarse como una alegoría de la piedad o del perdón, mientras que la mirada fija de los observadores en el fondo sugiere un juicio silencioso sobre los acontecimientos que se desarrollan ante ellos.