Edouard Vuillard – img178
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En el panel izquierdo, se observa un carruaje tirado por un caballo, avanzando sobre un pavimento adoquinado. La vegetación, representada con pinceladas rápidas y vibrantes, enmarca la escena a la izquierda, sugiriendo la presencia de árboles o parques cercanos. El cielo es turbio, con una paleta de grises y blancos que acentúan la sensación de inestabilidad atmosférica.
El panel central se abre hacia un horizonte más amplio, donde se divisa la silueta distintiva de la Torre Eiffel. La perspectiva se intensifica, mostrando la extensión de la avenida y la arquitectura urbana circundante. La luz parece filtrarse entre los edificios, creando contrastes dramáticos en el pavimento.
El tercer panel concentra la atención en una esquina de calle, con un edificio imponente que domina la escena. Se aprecia una fuente o monumento central, rodeado de vegetación cuidadosamente dispuesta. La atmósfera es más densa y opresiva que en los paneles anteriores.
Finalmente, el panel derecho muestra una perspectiva lateral de la calle, donde se distingue una figura sentada al aire libre, posiblemente un mendigo o alguien en situación de vulnerabilidad. La presencia de esta figura introduce una dimensión social a la obra, sugiriendo una reflexión sobre las desigualdades y los márgenes de la sociedad parisina.
Más allá de la mera representación del paisaje urbano, el conjunto sugiere una exploración de la memoria y la percepción subjetiva del espacio. La fragmentación en cuatro paneles podría interpretarse como una forma de desconstruir la realidad, presentando diferentes facetas de un mismo lugar desde perspectivas variables. La paleta de colores apagados y las pinceladas expresivas contribuyen a crear una atmósfera introspectiva, invitando al espectador a contemplar no solo lo que se ve, sino también el sentimiento que evoca esta visión particular de París. La obra parece buscar capturar la esencia fugaz de un instante, más que ofrecer una representación objetiva del entorno.