часть 1 - Russian and soviet artists Русские и советские художники – Игра в кости 1889 Холст масло
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El foco principal recae sobre cuatro personajes vestidos con túnicas de estilo antiguo. Tres de ellos se encuentran reunidos alrededor de un conjunto de dados esparcidos sobre una superficie pétrea baja. Una mujer, sentada y atenta, observa la acción mientras otro hombre inclina su cuerpo hacia los dados, aparentemente concentrado en el juego. Un tercer personaje, recostado sobre la misma plataforma, parece contemplar la escena con una expresión serena o quizás melancólica. La cuarta figura, de pie junto al fragmento arquitectónico, se distingue por su postura más erguida y su mirada dirigida hacia los jugadores; su gesto, con las manos apoyadas en sus caderas, sugiere una actitud observadora e incluso ligeramente distante.
La luz juega un papel crucial en la composición. Un resplandor cálido ilumina el grupo central, creando contrastes de claroscuro que acentúan la volumetría de las figuras y añaden profundidad a la escena. La vegetación exuberante, representada con una pincelada suelta y vibrante, contrasta con la frialdad del mármol arquitectónico, sugiriendo una armoniosa coexistencia entre la naturaleza y la civilización.
Más allá de la representación literal de un juego, esta pintura parece explorar temas relacionados con el ocio, la contemplación y la fugacidad del tiempo. La presencia de elementos clásicos evoca una conexión con el pasado, mientras que la vista panorámica sugiere una reflexión sobre la vastedad del mundo y la insignificancia individual dentro de él. El gesto de la figura de pie, separada del juego, podría interpretarse como una metáfora de la distancia entre la participación activa en la vida y la observación pasiva del devenir. La atmósfera general es de calma y serenidad, pero también se percibe un sutil matiz de melancolía, quizás inherente a la conciencia de la transitoriedad de los placeres mundanos. El juego de dados, símbolo tradicional de la suerte y el destino, podría aludir a la incertidumbre que impregna la existencia humana.