часть 1 - Russian and soviet artists Русские и советские художники – Аппиева дорога при закате солнца 1845 Холст масло 44х61 см
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El tratamiento pictórico del primer plano es notablemente expresivo. Las rocas, representadas con pinceladas gruesas y texturizadas, sugieren una superficie rugosa y erosionada por el tiempo. La tierra, de un tono ocre intenso, parece seca y agrietada, reforzando la impresión de un paisaje árido y desolado. La luz del atardecer incide sobre estas formaciones rocosas, creando fuertes contrastes de claroscuro que acentúan su volumen y su presencia imponente.
En el segundo plano, la llanura se extiende indefinidamente, perdiéndose en una bruma suave que difumina los contornos de las colinas distantes. Algunos edificios o ruinas son visibles a lo lejos, apenas perceptibles entre la niebla, insinuando una historia olvidada y un pasado lejano. La perspectiva atmosférica es fundamental para crear esta sensación de profundidad y vastedad.
El cielo ocupa aproximadamente un tercio superior del lienzo y se caracteriza por su coloración cálida y uniforme. Los tonos dorados y anaranjados sugieren el momento crepuscular, cuando el sol está a punto de ocultarse en el horizonte. La ausencia de nubes o elementos atmosféricos dramáticos contribuye a la sensación de quietud y serenidad que impregna la escena.
La pintura evoca una atmósfera melancólica y contemplativa. El paisaje desolado, las ruinas distantes y la luz crepuscular sugieren el paso del tiempo, la decadencia y la fugacidad de la existencia humana. No obstante, también se puede interpretar como una celebración de la naturaleza en su estado más puro y salvaje, un espacio donde el hombre es solo un pequeño elemento dentro de un orden cósmico mucho mayor. La ausencia de figuras humanas refuerza esta idea de aislamiento y reflexión personal. La obra invita a la introspección y a la contemplación del ciclo eterno de la vida y la muerte.