Palma Il Vecchio – jacopo1
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En el centro, una figura masculina, presumiblemente central en la jerarquía representada, se encuentra sentada sobre un trono. Su rostro denota seriedad y solemnidad, aunque carece de expresividad individualizada; su mirada es fija y dirigida hacia adelante. Viste ropajes oscuros, adornados con detalles que sugieren una posición de autoridad o divinidad. En sus manos sostiene lo que parecen ser libros o documentos, elementos simbólicos asociados al conocimiento y la ley.
A ambos lados de esta figura central, se distribuyen cuatro personajes adicionales, también sentados y ataviados con vestimentas distintivas. Cada uno está enmarcado por un arco semicircular decorado con círculos concéntricos de color rojo sobre fondo dorado. La paleta cromática es limitada: predominan los tonos ocres, dorados, rojos y negros, contribuyendo a una atmósfera de recogimiento y trascendencia.
Los personajes flanqueantes exhiben actitudes reverentes o contemplativas, inclinando ligeramente la cabeza en señal de respeto hacia la figura central. La iconografía sugiere una representación de santos, apóstoles o figuras bíblicas relevantes para el contexto religioso al que pertenece la obra. La uniformidad en las poses y expresiones refuerza la idea de un grupo cohesionado bajo una autoridad superior.
El fondo dorado, característico del arte bizantino y sus derivados, intensifica la sensación de luz divina y eleva a los personajes representados por encima de lo terrenal. La ausencia casi total de perspectiva y el tratamiento plano de las figuras son propios de un estilo iconográfico que prioriza la representación simbólica sobre la naturalista.
Subtextualmente, la pintura transmite una poderosa declaración de fe y devoción. La disposición simétrica y la jerarquización de los personajes sugieren una estructura social o espiritual ordenada, donde la figura central ocupa el lugar primordial. La riqueza ornamental y el uso del oro apuntan a un patrocinio de élite, posiblemente por parte de una institución religiosa o una familia noble. El conjunto evoca un sentido de eternidad y trascendencia, invitando al espectador a la contemplación y la reflexión sobre temas espirituales fundamentales.