The Three Ages of Woman (fragment) Gustav Klimt (1862-1918)
Gustav Klimt – The Three Ages of Woman (fragment)
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Pintor: Gustav Klimt
Ubicación: National Gallery of Modern Art, Rome (Galleria Nazionale d’Arte Moderna).
Gustav Klimt abordó repetidamente el tema de las mujeres. Le preocupaba el mundo interior de la mujer, como se puede ver en su cuadro predecesor Las tres edades de la mujer, el amor. En su inusual pintura, el artista trató de abordar el tema más amplio posible: el estado psicológico de las mujeres en diferentes grupos de edad. Klimt dividió provisionalmente la vida de una mujer en tres periodos: juventud, madurez y vejez.
Descripción del cuadro de Gustav Klimt Las tres edades de la mujer
Gustav Klimt abordó repetidamente el tema de las mujeres. Le preocupaba el mundo interior de la mujer, como se puede ver en su cuadro predecesor Las tres edades de la mujer, el amor. En su inusual pintura, el artista trató de abordar el tema más amplio posible: el estado psicológico de las mujeres en diferentes grupos de edad.
Klimt dividió provisionalmente la vida de una mujer en tres periodos: juventud, madurez y vejez. El artista consiguió unir lo aparentemente imposible, la vida y la muerte, trazando un fino hilo conductor entre ambas. Por lo tanto, el cuadro evocó una variedad de sentimientos en el público: alegría, arrepentimiento, tristeza y gozo.
La figura infantil simboliza el período de despreocupación en la vida de la niña, cuando está bañada en caricias y aún no ha probado el dolor del destino de la mujer. La imagen estilizada de la mujer adulta llama la atención sobre su belleza madura y sus instintos maternales: acuna al niño (ella misma) contra su pecho con cuidado. A su lado hay una mujer mayor, encorvada, a la que le han salido venas en los brazos, lo que sugiere que ha trabajado largas y duras jornadas en su vida.
En la yuxtaposición de las dos imágenes se observa un cierto simbolismo: una mujer joven que disfruta de su vida es representada con la cabeza alta. La anciana, en cambio, tiene la cabeza gacha, símbolo de humildad y comprensión de su destino.
La sociedad recibió el cuadro de diferentes maneras: algunos se manifestaron en contra del contenido erótico del cuadro (que es escaso), mientras que otros señalaron la ausencia del mismo, ya que las zonas íntimas están cubiertas por cuerpos desnudos y una tela inusual, similar a la del universo. Si se observa detenidamente el cuadro, no hay erotismo en él, sino que irradia energía y luz por un lado y aliento de muerte por otro. En definitiva, cada uno entiende el cuadro de forma diferente, en principio, como todas las obras de Klimt.
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En este fragmento pictórico se observa una composición centrada en dos figuras femeninas abrazadas íntimamente. La figura superior, presumiblemente la más adulta, presenta un cuerpo desnudo con una palidez que contrasta con el cabello largo y ondulado de tonalidades doradas y rojizas. Su rostro, inclinado hacia abajo, exhibe una expresión serena, casi melancólica, con los ojos cerrados en lo que parece un gesto de recogimiento o sueño.
La figura inferior, de menor tamaño, también desnuda, se aferra a la primera con fuerza. Sus rasgos infantiles y su cabello oscuro sugieren una edad temprana. La postura refleja una dependencia total y una búsqueda de protección.
El fondo es un intrincado entramado de formas orgánicas y circulares en una rica paleta cromática que incluye tonos dorados, azules, verdes y púrpuras. Estos elementos no parecen representar un espacio realista sino más bien un ambiente simbólico, posiblemente aludiendo a la fertilidad o el ciclo vital. La profusión floral que rodea las figuras sugiere una conexión con la naturaleza y el crecimiento.
La ausencia de detalles contextuales fuera de las figuras y su entorno inmediato enfatiza la universalidad del tema representado: la relación entre madre e hija, o quizás más ampliamente, entre generaciones femeninas. El abrazo mismo se convierte en un símbolo poderoso de amor, cuidado y continuidad.
Se puede inferir una reflexión sobre el paso del tiempo y las diferentes etapas de la vida femenina. La desnudez de ambas figuras no parece tener connotaciones eróticas sino que podría interpretarse como una representación de vulnerabilidad, pureza o conexión primordial con la naturaleza. El fragmento sugiere un ciclo completo: nacimiento, crecimiento y eventual retorno a un estado de reposo o contemplación. La paleta dorada y los elementos decorativos evocan una atmósfera onírica y mística, alejándose de una representación literal para adentrarse en el terreno de lo simbólico y emocional.