Love Gustav Klimt (1862-1918)
Gustav Klimt – Love
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Pintor: Gustav Klimt
Ubicación: Wien Museum, Vienna (Wien Museum Karlsplatz, Museen der Stadt Wien).
Desde principios de la década de 1990 se inició un nuevo periodo en la obra de Gustav Klimt. En aquella época, el artista sentía un agudo deseo de ir más allá de la tradición académica, a pesar de su popularidad en los círculos artísticos de la sociedad vienesa. En 1895 Klimt pintó "Amor". Es una de las obras en las que se aprecia claramente un cambio radical de estilo hacia el modernismo. La influencia del Impresionismo y del Simbolismo también se aprecia en el nuevo estilo del artista. A primera vista, el cuadro se percibe como una representación de la felicidad idealizada.
Descripción del cuadro "Amor" de Gustav Klimt
Desde principios de la década de 1990 se inició un nuevo periodo en la obra de Gustav Klimt. En aquella época, el artista sentía un agudo deseo de ir más allá de la tradición académica, a pesar de su popularidad en los círculos artísticos de la sociedad vienesa.
En 1895 Klimt pintó "Amor". Es una de las obras en las que se aprecia claramente un cambio radical de estilo hacia el modernismo. La influencia del Impresionismo y del Simbolismo también se aprecia en el nuevo estilo del artista.
A primera vista, el cuadro se percibe como una representación de la felicidad idealizada. Lo que vemos ante nosotros es una pareja enamorada. Los rostros de los personajes están algo borrosos, pero el pintor los reproduce con una autenticidad casi fotográfica. Los bordes dorados con tiernas rosas alrededor del cuadro añaden un ambiente romántico a la composición. Sin embargo, tras un examen más detallado, nos damos cuenta de que la primera impresión era engañosa.
El autor transmite magistralmente sus sentimientos y su estado de ánimo a través de sus expresiones faciales. La heroína del cuadro está enamorada de ella. Así lo demuestran su cabeza echada hacia atrás, su postura y sus labios ligeramente abiertos. La mirada del joven, en cambio, es fría y sospechosa. En la niebla lila-grisácea, vemos otras imágenes de mujeres: un niño, una mujer y una anciana sombría. En conjunto, estas imágenes de fondo no evocan la más agradable de las sensaciones, más bien como si estuvieran plasmadas en un cuadro de un mal sueño. Las tres figuras parecen recordarnos la fragilidad de la vida humana, y quizás incluso insinúan la brevedad de los sentimientos.
En su obra, Klimt no sólo representó la belleza del amor, sino que también dio a entender que los sentimientos entre las personas están inextricablemente unidos a la muerte, ya que todo lo bello en este mundo llega a su fin tarde o temprano.
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En el centro de la composición, se observa un abrazo íntimo entre una pareja joven. El hombre, con la mirada baja y un gesto protector, sostiene suavemente el rostro de la mujer. Ella, a su vez, levanta la vista hacia él con una expresión de devoción y anhelo. Sus manos entrelazadas sugieren una conexión profunda y afectuosa.
El espacio que los rodea es denso y oscuro, casi arbustivo, formado por un follaje intrincado que parece envolverlos en un remanso privado. Dentro de esta oscuridad emergen figuras translúcidas, espectrales, dispuestas en la parte superior del lienzo. Estas formas etéreas parecen observar a la pareja, con expresiones ambiguas que oscilan entre la benevolencia y la melancolía.
El uso de la luz es crucial: un foco tenue ilumina los rostros y las manos de los amantes, resaltando su cercanía y vulnerabilidad. El resto del entorno permanece sumido en sombras, lo que intensifica el dramatismo de la escena. Los tonos terrosos y ocres dominan la paleta cromática, creando una atmósfera nostálgica y onírica.
A ambos lados de la representación central, se presentan paneles dorados adornados con rosas. Estas flores, símbolo tradicional del amor y la belleza, actúan como un marco ornamental que enfatiza el carácter idealizado de la relación retratada. Sin embargo, su presencia también puede interpretarse como una alusión a la fragilidad y transitoriedad del afecto.
La pintura sugiere una reflexión sobre la naturaleza del amor: su intensidad, su intimidad, pero también su vulnerabilidad ante fuerzas externas o internas. Las figuras espectrales podrían representar recuerdos, anhelos, o incluso las presencias invisibles que influyen en el desarrollo de un vínculo amoroso. La oscuridad circundante y el follaje intrincado evocan la complejidad emocional y los obstáculos que a menudo acompañan al sentimiento amoroso. El contraste entre la luz y la sombra subraya la dualidad inherente a esta experiencia: la alegría del encuentro frente a la incertidumbre del futuro.