Helen Hardin – Recurrenceof Spiritual Elem
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El artista ha dispuesto figuras geométricas repetitivas: triángulos, rectángulos, círculos y formas que recuerdan a escudos o máscaras estilizadas. Estas no parecen representar objetos reconocibles en un sentido realista, sino más bien símbolos abstractos que se organizan en patrones intrincados. La disposición es casi laberíntica; la mirada del espectador se ve obligada a navegar entre las diversas formas y texturas.
En varios puntos de la composición, emergen rostros o fragmentos de rostros humanos, representados con una marcada simplificación y un carácter arquetípico. Sus expresiones son difíciles de leer: sugieren solemnidad, introspección, quizás incluso una cierta melancolía. Estos elementos faciales parecen estar integrados en la estructura geométrica, como si fueran parte integral del sistema simbólico que el artista ha creado.
La repetición y la simetría juegan un papel crucial. Se percibe una búsqueda de equilibrio y armonía a través de la reiteración de motivos, pero esta regularidad se ve constantemente interrumpida por la fragmentación y la superposición, generando una tensión dinámica en la obra. Esta yuxtaposición de orden y caos podría interpretarse como una reflexión sobre la naturaleza cíclica de la existencia o sobre la relación entre lo individual y lo colectivo.
Subyace una sensación de ritualismo o ceremonia. La disposición de las figuras, con sus formas que evocan máscaras y escudos, sugiere un contexto cultural específico, aunque no se pueda identificar con precisión. La paleta de colores cálidos contribuye a esta atmósfera mística, invitando a la contemplación y a la introspección.
En definitiva, el autor ha construido una obra que trasciende la representación literal para adentrarse en un territorio simbólico complejo y evocador. La pintura no busca narrar una historia concreta, sino más bien sugerir estados de ánimo, explorar conceptos abstractos y evocar una sensación de misterio y trascendencia.