Rijksmuseum: part 2 – Mauve, Anton -- De melkbocht, 1870-1888
На эту операцию может потребоваться несколько секунд.
Информация появится в новом окне,
если открытие новых окон не запрещено в настройках вашего браузера.
Для работы с коллекциями – пожалуйста, войдите в аккаунт (abrir en nueva ventana).
Поделиться ссылкой в соцсетях:
No se puede comentar Por qué?
En primer plano, una cerca rústica delimita un espacio donde se concentran elementos clave: dos vacas de pelaje blanco y negro, y un joven ataviado con uniforme militar, posiblemente un pastor o encargado del ganado. La proximidad de las vacas al espectador genera una inmediatez en la experiencia visual, invitando a una observación detallada de su anatomía y textura. El joven, posicionado junto a la cerca, parece observar el paisaje con cierta melancolía, su figura integrada pero distante dentro del conjunto.
La vegetación juega un papel fundamental. Un árbol de follaje exuberante se alza en la parte superior izquierda, sus ramas extendiéndose como una especie de dosel protector sobre la escena. La pincelada es rápida y vibrante, capturando la vitalidad de las hojas y su movimiento sutil con el viento. El tratamiento de la luz es particularmente interesante; no hay sombras marcadas, sino más bien una luminosidad difusa que envuelve todos los elementos, creando una atmósfera serena y contemplativa.
Más allá del plano inmediato, se vislumbran otras figuras bovinas pastando en la lejanía, integrándose en el horizonte brumoso. Esta perspectiva ampliada refuerza la sensación de vastedad y aislamiento inherente al paisaje rural.
Subtextualmente, la pintura parece evocar una reflexión sobre la vida cotidiana, la conexión entre el hombre y la naturaleza, y la fugacidad del tiempo. La presencia del joven con uniforme militar podría sugerir un contexto histórico específico, quizás una época de cambios sociales o políticos que impactan en la tranquilidad rural. La quietud de las vacas y la mirada contemplativa del joven sugieren una aceptación resignada de la realidad, una pausa en el devenir del tiempo. El uso de colores suaves y la pincelada impresionista contribuyen a crear un ambiente nostálgico y evocador, invitando al espectador a sumergirse en la atmósfera tranquila y melancólica del paisaje.