Rijksmuseum: part 2 – Hondecoeter, Gillis Claesz. de -- Rotsachtig landschap met herten en geiten, 1620
На эту операцию может потребоваться несколько секунд.
Информация появится в новом окне,
если открытие новых окон не запрещено в настройках вашего браузера.
Для работы с коллекциями – пожалуйста, войдите в аккаунт (abrir en nueva ventana).
Поделиться ссылкой в соцсетях:
No se puede comentar Por qué?
En primer plano, un grupo de ciervos y cabras pastan en una zona relativamente despejada, cerca de lo que parece ser un pequeño estanque o arroyo. La presencia de estos animales, representados con notable detalle anatómico, sugiere una escena de tranquilidad bucólica, propia de la iconografía pastoril del periodo. La luz incide sobre sus pelajes, otorgándoles volumen y realismo.
El terreno asciende abruptamente hacia un acantilado rocoso que ocupa gran parte del lado derecho de la composición. La roca se muestra con una textura rica en detalles, evidenciando el dominio técnico del artista en la representación de superficies irregulares. La vegetación trepa por las paredes rocosas, creando una sensación de vitalidad y persistencia ante la adversidad.
En segundo plano, a través de un espacio atmosférico difuminado, se vislumbra una ciudadela o fortaleza, apenas esbozada, que aporta una nota de misterio y posible simbolismo. Su ubicación distante sugiere una civilización humana que observa desde lejos este dominio natural. El cielo, con su despliegue de nubes grises y claros luminosos, contribuye a la atmósfera melancólica y contemplativa del conjunto.
La presencia de aves en vuelo añade dinamismo a la escena, contrastando con la quietud general del paisaje. Su movimiento sugiere una libertad que contrasta con la aparente inmovilidad de los animales terrestres.
Subtextualmente, el cuadro podría interpretarse como una reflexión sobre la relación entre el hombre y la naturaleza. La ciudadela distante representa la civilización humana, mientras que el paisaje salvaje simboliza un mundo más allá del control humano. La tranquilidad pastoril se ve matizada por la sensación de soledad y aislamiento inherente a un entorno tan vasto e indómito. El uso de una paleta de colores terrosos y apagados refuerza esta impresión de melancolía y contemplación, invitando al espectador a una reflexión sobre la fugacidad del tiempo y la fragilidad de la existencia humana frente a la inmensidad de la naturaleza.