Rijksmuseum: part 2 – Lelienbergh, Cornelis -- Stilleven met papegaai en snippen, 1655
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En la base, sobre una superficie de piedra toscamente trabajada, se observan dos perdices, también en estado de muerte. Una de ellas está parcialmente oculta bajo un pliegue de tela, mientras que la otra permanece más expuesta, con el pico abierto y los ojos apagados. La iluminación es desigual; resalta las texturas del plumaje y la superficie rugosa de la piedra, creando contrastes de luz y sombra que acentúan el realismo de la representación.
La composición evoca una reflexión sobre la transitoriedad de la vida y la inevitabilidad de la muerte. El bodegón, como género pictórico, a menudo se asocia con la vanitas, un tema recurrente en el arte del siglo XVII que invita a la contemplación de la fugacidad de los placeres terrenales y la importancia de la virtud. La presencia de aves exóticas y silvestres, símbolos de libertad y vitalidad, ahora reducidas a objetos inertes, refuerza esta idea.
El autor parece haber prestado especial atención al detalle en la representación de las texturas: el brillo del plumaje, la aspereza de la cuerda, la frialdad de la piedra. Esta meticulosidad técnica no solo demuestra su maestría como pintor, sino que también contribuye a crear una atmósfera de intimidad y realismo que invita al espectador a una reflexión silenciosa sobre la condición humana. La ausencia de elementos decorativos superfluos concentra la atención en los objetos representados, intensificando el impacto emocional de la escena. Se percibe una deliberada austeridad que acentúa la carga simbólica del bodegón.